El tratamiento para el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) ha avanzado mucho en los últimos años. Actualmente, muchos niños que viven con VIH llegan a la adultez.

El VIH es un virus que ataca el sistema inmunitario. Esto hace que los niños con VIH sean más vulnerables a las infecciones y enfermedades. El tratamiento correcto puede ayudar a prevenir enfermedades y evitar que el VIH progrese.

Sigue leyendo mientras discutimos las causas del VIH en niños y los desafíos únicos de tratar el VIH en niños y adolescentes.

Transmisión vertical

Un niño puede nacer con VIH o contraerlo inmediatamente después de nacer. El VIH contraído en el útero es conocido como transmisión perinatal o transmisión vertical.

La transmisión del VIH a niños puede suceder:

  • durante la gestación (pasa a través de la placenta)
  • durante el parto (a través de la transferencia de sangre y otros fluidos)
  • a través de la lactancia

Por supuesto, no todas las personas con VIH lo transmitirán durante el embarazo, especialmente si siguen la terapia antirretroviral.

A nivel mundial, el índice de transmisión de VIH durante el embarazo cae a menos del 5 por ciento con intervención, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin intervención, la tasa de transmisión del VIH durante el embarazo es de aproximadamente entre 15 a 45 por ciento.

En Estados Unidos, la transmisión vertical es la forma más común en la que los niños menores de 13 años contraen el VIH.

Transmisión horizontal

La transmisión secundaria, o transmisión horizontal, incluye el contacto con el semen, fluidos vaginales o sangre que contienen VIH.

La transmisión sexual es la forma más común en la que los adolescentes contraen el VIH. La transmisión puede ocurrir durante las relaciones sexuales vaginales, orales o anales sin un preservativo u otro método de protección.

Los adolescentes no siempre pueden saber que tienen VIH. Utilizar un método de protección como el preservativo, en especial cuando se usa correctamente, puede reducir el riesgo de contraer o transmitir una infección de transmisión sexual (ITS), incluyendo VIH.

El VIH también se puede transmitir al compartir agujas, jeringas y artículos similares.

Aunque es extremadamente raro en EE.UU., es posible contraer VIH en centros de salud a través del contacto con sangre que contenga el virus.

El VIH NO se propaga a través de:

  • picaduras de insectos
  • saliva
  • sudor
  • lágrimas
  • abrazos

No puedes contraerlo al compartir:

  • toallas o ropa de cama
  • vasos o utensilios para comer
  • baños o piscinas

Es posible que un niño no tenga síntomas obvios al principio. A medida que el sistema inmunitario se debilita, puedes empezar a notar:

  • falta de energía
  • retraso del crecimiento y desarrollo
  • fiebre persistente, sudoración
  • diarrea frecuente
  • ganglios linfáticos agrandados
  • infecciones repetidas o prolongadas que no responden bien al tratamiento
  • pérdida de peso
  • retraso en el desarrollo

Los síntomas varían según el niño y la edad. Los niños y adolescentes pueden tener:

  • erupción cutánea
  • candidiasis oral
  • infecciones vaginales frecuentes por hongos
  • hígado o bazo dilatados
  • infecciones pulmonares
  • problemas renales
  • problemas de memoria y concentración
  • tumores benignos y malignos

Los niños con una infección de VIH sin tratar son más vulnerables a afecciones como:

  • varicela
  • herpes
  • culebrilla
  • hepatitis
  • enfermedad pélvica inflamatoria
  • neumonía
  • meningitis

El VIH se diagnostica a través de pruebas de sangre, pero es posible que se requiera más de una prueba.

El diagnóstico se puede confirmar si la sangre contiene anticuerpos del VIH. Sin embargo, al inicio del curso de la infección, es posible que los niveles de anticuerpos no sean suficientemente altos como para detectarlos.

Si la prueba es negativa, pero se sospecha que hay VIH, la prueba se puede repetir en tres meses y nuevamente en seis.

Cuando alguien da positivo para VIH, todas las parejas sexuales y las personas con las que haya compartido agujas o jeringas deberán realizarse la prueba y empezar tratamiento, si es necesario.

En 2018, los CDC reportaron nuevos casos de VIH en EE.UU. por edad:

EdadNúmero de casos
0-1399
13-1425
15-191,711

Es posible que el VIH no tenga cura en la actualidad, pero puede ser tratado y controlado efectivamente. Actualmente, muchos niños y adultos con VIH viven vidas prolongadas y saludables.

El tratamiento principal para niños es el mismo que para los adultos: terapia antirretroviral. La terapia antirretroviral y los medicamentos ayudan a evitar el progreso y la transmisión del VIH.

El tratamiento para niños requiere unas cuantas consideraciones especiales. La edad, el crecimiento y la etapa de desarrollo, todos son importantes y deben reevaluarse cuando el niño avance hacia la pubertad y la adultez.

Otros factores a considerar incluyen:

  • gravedad de la infección por VIH
  • el riesgo de progresión
  • enfermedades previas y actuales relacionadas con el VIH
  • toxicidades a corto y largo plazo
  • efectos secundarios
  • interacciones con medicamentos

Una revisión sistemática de 2014 determinó que empezar la terapia antirretroviral inmediatamente después del nacimiento aumenta la expectativa de vida de un niño, disminuye las enfermedades graves y las posibilidades de que el VIH progrese a la etapa de SIDA.

La terapia antirretroviral incluye una combinación de al menos tres medicamentos antirretrovirales diferentes.

Cuando se elige qué medicamentos usar, los médicos consideran la posibilidad de la resistencia del medicamento, lo que afectará las opciones de tratamiento futuras. Es posible que, eventualmente, se tengan que ajustar los medicamentos.

Un elemento clave para la terapia antirretroviral exitosa es la adherencia al régimen del tratamiento. Según la OMS; se requiere una adherencia de más del 95 por ciento para la supresión sostenida del virus.

Adherencia significa tomar los medicamentos exactamente como se recetan. Esto puede ser difícil para los niños, especialmente si tienen problemas para tragar pastillas o quieren evitar los efectos secundarios desagradables. Para solucionarlo, algunos medicamentos están disponibles en líquidos o jarabes para que los niños los tomen con facilidad.

Los padres y encargados de su cuidado también necesitan trabajar estrechamente con los médicos. En algunos casos, la asesoría familiar puede ser beneficiosa para todos los involucrados.

Los adolescentes que viven con VIH también pueden necesitar:

  • asesoría para la salud mental y grupos de apoyo
  • asesoría para la salud reproductiva, incluyendo anticonceptivos, hábitos sexuales saludables y embarazo
  • pruebas para detectar ITS
  • detección del uso de sustancias
  • apoyo a una transición sencilla hacia la atención de salud para adultos

Las investigaciones sobre el VIH pediátrico son constantes. Los lineamientos para el tratamiento pueden actualizarse con frecuencia.

Asegúrate de mantener informado al médico de tu hijo sobre cualquier síntoma nuevo o diferente, al igual que los efectos secundarios de los medicamentos. Nunca dudes en hacer preguntas sobre la salud y tratamiento de tu hijo.

Aunque se están realizando ensayos clínicos, actualmente no existen vacunas aprobadas para prevenir o tratar el VIH.

Sin embargo, debido a que el VIH puede dificultar contrarrestar las infecciones, los niños y adolescentes con VIH deberían vacunarse contra otras enfermedades.

Las vacunas vivas pueden activar una respuesta inmune, así que cuando sea posible, las personas con VIH deberían recibir vacunas inactivadas.

Tu médico puede aconsejarte con relación al tiempo y otros temas específicos de las vacunas. Estos pueden incluir:

  • varicela (herpes)
  • hepatitis B
  • virus del papiloma humano (VPH)
  • influenza
  • sarampión, paperas y rubéola (MMR)
  • meningitis meningocócica
  • neumonía
  • polio
  • tétanos, difteria y pertusis (Tdap)
  • hepatitis A

Cuando viajas fuera del país, se puede aconsejar también otras vacunas, como las que protegen contra el cólera o la fiebre amarilla. Habla con el médico de tu hijo antes de realizar un viaje internacional.

Crecer con VIH puede implicar muchos desafíos para los niños y sus padres, sin embargo, adherir a la terapia antirretroviral — y contar con un fuerte sistema de apoyo — puede ayudar a los niños y adolescentes a vivir vidas sanas y plenas.

Existen muchos servicios de apoyo disponibles para los niños, sus familias y cuidadores. Para obtener más información, pídeles a los médicos de tu hijo que te refieran a grupos en tu área, o puedes llamar a la Línea directa para VIH/SIDA del estado.

Lee el artículo en inglés.

Edición en español por Stella Miranda el 10 de junio de 2021.

Versión original actualizada el 15 de marzo de 2021.

Última revisión médica realizada el 8 de noviembre de 2019.