Cuando se trata de la transmisión del VIH, es importante saber cuáles son los síntomas tempranos. La detección temprana del VIH ayuda a garantizar un tratamiento oportuno para controlar el virus y evitar que llegue a la etapa 3. La etapa 3 del VIH se conoce más comúnmente como SIDA.

El tratamiento temprano usando medicamentos antirretrovirales también hace que el virus sea indetectable, lo cual puede prevenir que se transmita a otras personas.

Los signos tempranos del VIH pueden presentarse como síntomas similares a los de la gripe. Estos pueden incluir:

  • dolor de cabeza
  • fiebre baja
  • cansancio
  • ganglios linfáticos inflamados
  • dolor de garganta
  • aftas
  • erupciones
  • dolor articular y muscular
  • úlceras en la boca
  • úlceras en los genitales
  • sudores nocturnos
  • diarrea

Los síntomas tempranos del VIH generalmente llegan en un período de uno a dos meses después de la transmisión, aunque pueden aparecer tan pronto como dos semanas después de la exposición, según HIV.gov. Además, puede ser que algunas personas no presenten los síntomas tempranos después de contraer VIH. Es importante recordar que estos síntomas tempranos también están asociados con enfermedades y afecciones comunes. Para estar seguro del estado del VIH, considera hablar con un proveedor de atención médica sobre las opciones de pruebas.

La ausencia de síntomas puede durar hasta 10 años. Sin embargo, esto no significa que el virus ya no esté. El VIH es una afección manejable. Pero, sin tratamiento, puede llegar a etapa 3, incluso si no se presentan síntomas. Por eso es muy importante hacerse la prueba.

Los síntomas que indican que el VIH pudo haber avanzado a etapa 3 incluyen:

  • fiebres altas
  • escalofríos y sudores nocturnos
  • erupciones
  • problemas respiratorios y tos persistente
  • pérdida de peso severa
  • manchas blancas en la boca
  • llagas en los genitales
  • fatiga regular
  • neumonía
  • problemas de memoria

Dependiendo de la fase del VIH, los síntomas pueden variar.

La primera etapa se conoce como infección aguda o primaria por VIH. También es llamado síndrome retroviral agudo. Durante esta etapa, la mayoría de las personas experimentan síntomas parecidos a los de la gripe que pueden ser difíciles de distinguir de una infección gastrointestinal o respiratoria.

La siguiente fase es la etapa de latencia clínica. El virus se vuelve menos activo, aunque sigue en el cuerpo. Durante esta etapa, las personas no experimentan síntomas mientras la infección viral progresa a niveles muy bajos. Este período de latencia puede durar una década o más. Muchas personas no presentan síntomas durante todo este período de 10 años.

La fase final del VIH es la etapa 3. Durante esta fase, el sistema inmunitario está severamente dañado y vulnerable a infecciones oportunistas. Cuando el VIH llega a la etapa 3, pueden presentarse síntomas relacionados con las infecciones. Estos síntomas pueden incluir:

  • náuseas
  • vómitos
  • fatiga
  • fiebre

Los síntomas relacionados propiamente con el VIH, como el deterioro cognitivo, pueden volverse evidentes.

El VIH es transmisible tan pronto como se introduce en el cuerpo. Durante esta fase, la sangre contiene niveles más altos del VIH, lo que hace más fácil que se transmita a los demás.

Debido a que no todos presentan los síntomas tempranos del VIH, hacerse la prueba es la única manera de saber si se ha contraído el virus. Un diagnóstico oportuno también permite a una persona VIH positiva empezar con el tratamiento. Un tratamiento adecuado puede eliminar el riesgo de transmitir el virus a sus parejas sexuales.

Cuando se trata de los síntomas del VIH, recuerda que no siempre es el propio VIH lo que hace que las personas se sientan enfermas. Muchos síntomas, particularmente los más severos, vienen de infecciones oportunistas.

Los gérmenes responsables de estas infecciones se mantienen a raya en las personas que tienen un sistema inmunitario intacto. Sin embargo, cuando el sistema inmunitario está deteriorado, estos gérmenes pueden atacar el cuerpo y causar enfermedades. Las personas que no presentan síntomas durante la etapa temprana del VIH pueden empezar a sentir síntomas si el virus avanza.

La prueba del VIH es importante, ya que una persona viviendo con el virus que no está recibiendo tratamiento lo puede transmitir, aunque no tenga síntomas. Otros pueden contraer el virus de esas personas a través de un intercambio de fluidos corporales. Sin embargo, el tratamiento actual puede eliminar efectivamente el riesgo de transmitir el virus a las parejas sexuales VIH negativas de una persona.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), la terapia antirretroviral puede conducir a la supresión viral. Cuando una persona VIH positiva mantiene una carga viral indetectable, no puede transmitir el VIH a otros. Los CDC definen una carga viral indetectable como menos de 200 copias por mililitro (ml) de sangre.

Hacerse una prueba del VIH es la única forma de determinar si el virus está en el cuerpo. Existen factores de riesgo conocidos que aumentan las posibilidades de una persona de contraer VIH. Por ejemplo, las personas que han tenido relaciones sexuales sin condón o han compartido agujas deberían consultar a su proveedor de atención médica para hacerse la prueba.

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