Es normal que la temperatura de tu cuerpo cambie a lo largo del día. Pero en general, si eres un adulto, tienes fiebre cuando tu temperatura es superior a 100.4 °F (38 °C).

La fiebre es la manera en que el cuerpo lucha contra una enfermedad. Si bien es posible tener fiebre sin una causa aparente, la fiebre generalmente es provocada por un virus o una infección bacteriana.

Sin embargo, antes de buscar un termómetro, evalúa tus síntomas. ¿Sientes una transpiración fría y pegajosa? ¿Te sientes cansado? Los síntomas de la fiebre pueden complicarse un poco más en bebés y niños pequeños.

Los síntomas más comunes de la fiebre incluyen:

  • dolor de cabeza
  • frente tibia
  • escalofríos
  • dolor muscular
  • sensación general de debilidad
  • dolor en los ojos
  • pérdida del apetito
  • deshidratación
  • ganglios linfáticos inflamados

Los bebés o niños pequeños que tienen fiebre también pueden experimentar:

  • mayor irritabilidad de lo habitual
  • letargo
  • piel enrojecida
  • palidez
  • dificultad para tragar
  • negarse a comer, beber o amamantar

En casos graves, la fiebre puede causar:

  • somnolencia excesiva
  • confusión
  • convulsiones
  • dolor fuerte en otras partes del cuerpo
  • flujo vaginal inusual
  • dolor al orinar
  • erupción cutánea
  • vómitos
  • diarrea

Sigue leyendo para aprender las diferentes formas de controlar tu temperatura, además de consejos sobre cómo bajar la fiebre y más.

Fiebre y COVID-19

Uno de los síntomas reveladores de la COVID-19 es una fiebre leve que empeora gradualmente con el tiempo.

Otros síntomas comunes de COVID-19 incluyen dificultad para respirar y tos seca que se vuelve más severa gradualmente.

Para la mayoría de las personas, estos síntomas desaparecerán solos y no necesitarán atención médica. Sin embargo, debes comunicarte con los servicios de emergencia si experimentas dificultad para respirar, confusión, labios azulados o dolor de pecho persistente.

Existen varias maneras para tomar tu temperatura. Cada una tiene sus ventajas y desventajas.

Boca

Los termómetros bucales se usan para medir la temperatura en la boca. Generalmente tienen un lector digital, emiten un pitido cuando se completa la lectura e incluso pueden alertar si la temperatura es lo suficientemente alta como para considerarse fiebre.

Tomar la temperatura por vía oral es una opción más conveniente para adultos que para niños y bebés. Esto se debe a que, para obtener una lectura precisa, debes mantener la boca cerrada y no mover el termómetro durante al menos 20 segundos. A los niños y bebés les puede resultar difícil permanecer quietos.

Para usar un termómetro bucal:

  • Evita comer o beber 15 minutos antes de insertar el termómetro. Los alimentos y las bebidas pueden alterar la temperatura en la boca y afectar la lectura.
  • Mantén el termómetro debajo de la lengua durante al menos 20 segundos antes de retirarlo. Debes colocarlo lo más cerca posible del centro de tu boca. Esto podría variar según la marca, así que asegúrate de consultar las instrucciones de tu termómetro
  • Después de tomarte la temperatura, desinfecta el termómetro con jabón antibacteriano y agua tibia.

Oído

Los termómetros para uso en el oído miden la temperatura de la membrana timpánica. Esta se conoce como el tímpano. Si bien los profesionales médicos los usan con frecuencia, también tú puedes usar un termómetro para oído en casa.

Los termómetros para el oído utilizan una lectura digital y entregan resultados en segundos. Los bebés mayores de 6 meses, los niños y los adultos pueden usarlos. Debido a que son rápidos, suelen ser una opción fácil para los padres con niños pequeños.

Un estudio de 2013 encontró que este tipo de termómetro es tan efectivo como un termómetro de mercurio.

Para usar un termómetro digital para oído:

  • Mantén el termómetro cerca de tu oído, con el sensor infrarrojo apuntando hacia el canal auditivo.
  • Cuando el termómetro quede bien colocado, enciéndelo. La mayoría de los modelos emitirán un pitido al completarse la lectura.

No insertes un termómetro para oído en el canal auditivo. Debido a que usa radiación infrarroja para medir, estos termómetros pueden obtener una lectura cuando el sensor queda apuntando hacia el canal auditivo.

Rectal

Puedes obtener una temperatura rectal insertando un termómetro en el recto cuidadosamente. Se puede usar un termómetro estándar, igual que el que se usaría para tomar la temperatura por vía bucal. Pero nunca se debe usar el mismo termómetro en la boca y en el recto.

Es mejor comprar dos termómetros y etiquetarlos para saber en dónde puedes usarlos. También puedes comprar en línea un termómetro rectal con una pequeña punta que se usa en bebés. Este tipo de termómetro reduce el riesgo de lastimar a tu bebé.

Un estudio de 2015 encontró que las lecturas de temperatura rectal son más precisas que las bucales o del oído.

Los termómetros rectales son la mejor opción para niños pequeños, especialmente bebés menores de 6 meses. Esto se debe a que puedes obtener una lectura más precisa. De hecho, muchos pediatras te pedirán que tomes la temperatura de tu bebé de forma rectal antes de ir a su consultorio si piensas que tu bebé tiene fiebre.

Para tomar la temperatura rectal de tu bebé:

  • Coloca a tu bebé sobre su estómago y quítale el pañal.
  • Inserta suavemente la punta del termómetro en el recto. No lo insertes más de 1/2 pulgada a 1 pulgada.
  • Enciende el termómetro y mantenlo en su lugar durante unos 20 segundos.
  • Una vez completada la lectura, retira suavemente el termómetro.
  • Limpia el termómetro rectal con alcohol isopropílico después de usarlo.

También puedes usar fundas desechables para termómetros, especialmente si vas a usar el termómetro en más de una persona.

Si tu bebé se mueve mucho durante la lectura, los resultados podrían ser incorrectos.

Sin un termómetro

Si no tienes un termómetro, hay formas menos precisas de diagnosticar la fiebre.

El tacto es el método más popular, pero también es el menos preciso. Sobre todo, si te estás autodiagnosticando.

Cuando usas el tacto para diagnosticar fiebre en otra persona, primero toca tu piel, luego toca a la otra persona para comparar las dos temperaturas. Si la otra persona está mucho más caliente que tú, podría tener fiebre.

También puedes pellizcar la piel del dorso de tu mano para verificar si tienes señales de deshidratación. Si la piel no vuelve a su lugar rápido, podrías estar deshidratado. La deshidratación puede ser una señal de fiebre.

Tienes fiebre si tu temperatura rectal es de 100.4 °F (38 °C) o tu temperatura bucal es de 100 °F (37.8 °C). En adultos y niños mayores de 3 meses, una temperatura de 102.2 °F (39 °C) o más se considera fiebre alta.

Si tu bebé tiene 3 meses o menos y su temperatura rectal es de 100.4 °F (38 °C), busca ayuda médica de inmediato. La fiebre en los bebés pequeños puede ser muy grave.

Si tu hijo tiene entre 3 meses y 3 años y su temperatura es de 102.2 °F (39 °C), llama a tu médico. Esta temperatura se considera fiebre alta.

En cualquier persona, una temperatura superior a 104 °F (40 °C) o inferior a 95 °F (35 °C) es motivo de preocupación. Busca ayuda médica de inmediato si este es el caso.

La atención médica no suele ser necesaria, a menos que la fiebre sea el resultado de una enfermedad subyacente, como una infección, o si un bebé o niño pequeño tiene fiebre. Esto es lo que puedes hacer para que baje la fiebre.

¿Es necesario tomar un baño o ducha fría?

El agua fría puede ayudar temporalmente a reducir la temperatura, pero puede causarte escalofríos.

Cuando esto te sucede, tu cuerpo vibra rápidamente para aumentar la temperatura de tu cuerpo, así que bañarte o ducharte con agua fría en realidad podría aumentar tu temperatura.

Mejor, trata de refrescar tu cuerpo con una esponja con agua tibia. Tu cuerpo comenzará a enfriarse a medida que el agua se evapora. Pero si usar una esponja te causa escalofríos, deja de hacerlo o aumenta la temperatura del agua.

En la mayoría de los casos, la fiebre seguirá su curso.

Sin embargo, hay casos en que los adultos necesitan atención médica. Si tu temperatura supera los 104 °F (40 °C) o tu cuerpo no responde a los medicamentos para bajar la fiebre, considera contactar a tu médico.

Para bebés de 3 meses o menos, busca ayuda médica inmediata si su temperatura rectal es de 100.4 °F (38 °C) o más. En el caso de niños entre 3 meses y 3 años, llama a tu médico si su temperatura es de 102.2 °F (39 °C) o más.