El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es un virus que ataca el sistema inmunitario. El VIH puede ser causa del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), un diagnóstico de infección por el virus en etapa tardía que debilita gravemente el sistema inmunitario y puede ser fatal si no se trata.

Una persona puede transmitir el VIH a otra bajo ciertas circunstancias. Entender los hechos en vez de creer en mitos sobre la transmisión del VIH puede prevenir tanto la difusión de desinformación como la transmisión del VIH.

El VIH puede transmitirse por medio de ciertos fluidos corporales que pueden contener altas concentraciones del virus. Estos fluidos incluyen la sangre, el semen, secreciones vaginales y la leche materna.

El VIH se transmite cuando los fluidos de una persona que tiene cantidades medibles del virus en su cuerpo (VIH positivo) pasan directamente a la sangre o por medio de las membranas mucosas, cortes o llagas abiertas de una persona sana (VIH negativo)

Los líquidos amnióticos y de la médula espinal también pueden contener el VIH y pueden representar un riesgo para el personal de atención médica que esté expuesto a ellos. Otros fluidos corporales, como lágrimas y saliva, NO PUEDEN propagar la infección.

La exposición al VIH puede ocurrir durante las relaciones sexuales. Cuando alguien se expone al sexo vaginal y anal, corre el riesgo de que se transmita el virus. Se han reportado casos de transmisión del VIH por medio de sexo oral, pero se considera extremadamente raro comparado con la transmisión durante las relaciones sexuales.

El sexo anal mantiene el mayor riesgo de transmisión entre la actividad sexual. El sangrado es más común durante el sexo anal debido a que los tejidos que recubren el ano y el canal anal son frágiles. Esto permite que el virus entre al cuerpo más fácilmente, aun si no se observa sangrado, ya que las roturas en la mucosa anal pueden ser microscópicas.

El VIH puede transmitirse también de una mujer a su hijo durante el embarazo, el parto y la lactancia. Cualquier circunstancia en la que alguien esté expuesto directamente a la sangre de una persona con VIH y a una carga viral medible puede ser un riesgo. Esto incluye compartir agujas para el uso de drogas inyectables o hacerse un tatuaje con instrumentos contaminados. Las normas de seguridad generalmente previenen la infección relacionada con la transfusión de sangre.

El riesgo de ser infectado con VIH por una transfusión de sangre u otros productos con sangre, así como por donación de órganos es extremadamente bajo en Estados Unidos. En 1985 el Servicio de Salud Pública empezó a hacer pruebas del VIH a toda la sangre donada después de que el personal se percató de que esta podía ser una fuente de infección del virus. Se establecieron pruebas más sofisticadas en los años noventa para garantizar la seguridad de la sangre y los órganos donados. Las donaciones de sangre con resultado positivo de VIH se descartan de manera segura y no ingresan al suministro de sangre de Estados Unidos. Los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, en inglés), conservadoramente, estiman que, el riesgo de transmisión del VIH durante una transfusión de sangre es de 1 en 1.5 millones.

No hay necesidad de temer que un beso o tener un contacto casual con una persona con VIH pueda transmitir el virus. Este no vive en la piel y no puede vivir mucho tiempo fuera del cuerpo. Por lo tanto, el contacto casual, como darse la mano, abrazarse o sentarse junto a una persona con VIH no transmitirá el virus.

Los besos con la boca cerrada tampoco son un riesgo. Los besos intensos con la boca abierta pueden ser un factor de riesgo cuando involucran sangre visible, como por sangrado de encías o aftas orales. Sin embargo, esto es poco común. La saliva no transmite el VIH.

Rascarse y escupir no son métodos de transmisión del VIH. Un raspón no causa intercambio de fluidos corporales. Utilizar guantes para extraer sangre ayuda a protegerse contra la transmisión, en caso de exposición accidental a sangre infectada. Una mordida que no rompe la piel tampoco puede transmitir el VIH. Sin embargo, una mordida que rasgue la piel y cause sangrado sí puede hacerlo, aunque han sido pocos los casos en los que una mordida humana cause tal trauma a la piel como para transmitir el VIH.

Te puedes proteger de la infección del VIH al utilizar métodos de sexo seguro, incluyendo condones y tomar profilaxis preexposición (PrEP, en inglés).

Utiliza un condón nuevo cada vez que tengas sexo vaginal, oral o anal. Recuerda utilizar lubricantes a base de agua o de silicón con los condones. Los productos a base de aceite pueden romper el látex, aumentando el riesgo de que falle el condón.

La profilaxis preexposición (PrEP) es un medicamento diario que las personas VIH negativas pueden tomar para disminuir el riesgo de contraer el VIH. Según los CDC, el uso diario de la PrEP puede disminuir más del 90% del riesgo de contraer VIH por contacto sexual.

El sexo más seguro también involucra tener una buena comunicación con tu pareja. Discute los riesgos asociados con tener sexo sin condón y comparte tu estado de VIH con tu pareja. Si una pareja que vive con VIH toma medicamentos antirretrovirales, una vez haya alcanzado el nivel indetectable de carga viral, no puede transmitir el VIH. Una pareja VIH positiva debe hacerse la prueba del virus y de otras infecciones de transmisión sexual cada seis meses.

Compartir agujas para el uso de drogas o para realizar tatuajes pueden ser fuentes de transmisión de VIH. Muchas comunidades ofrecen programas de intercambio de agujas que les brindan agujas limpias para reducir la transmisión del VIH y otras infecciones como la hepatitis C. Utiliza estos recursos cuando los necesites, y pide ayuda a un proveedor de atención médica o trabajador social acerca de las intervenciones de abuso de drogas.

Cuando el VIH emergió por primera vez, vivir con el virus era una sentencia de muerte que acarreaba un estigma social enorme. Los investigadores han estudiado la transmisión a profundidad y han desarrollado tratamientos que permiten que muchas personas infectadas tengan vidas largas y productivas, y que prácticamente eliminen cualquier riesgo de transmisión del VIH durante el sexo.

Hoy, mejorar la educación acerca del VIH y desvanecer los mitos acerca de su transmisión son las mejores maneras de poner fin al estigma social que aún se asocia a personas que viven con VIH.

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