Casi todos hemos tenido hipo en algún momento. Aunque el hipo usualmente desaparece por sí solo en unos minutos, puede ser molesto e interferir con las comidas y al conversar.

Las personas han pensado en una lista interminable de trucos para terminar con él, desde respirar en una bolsa de papel hasta comer una cucharada de azúcar. Sin embargo, ¿qué remedios funcionan en realidad?

No existen muchos estudios que evalúen la efectividad de los diferentes remedios contra el hipo. Sin embargo, muchos de estos se remontan a siglos de evidencia anecdótica. Además, algunos de los remedios más populares realmente estimulan tus nervios vago o frénico, que están conectados a tu diafragma.

Lee para conocer sobre las maneras más populares y efectivas para acabar con el hipo.

El hipo aparece cuando tu diafragma empieza a tener espasmos voluntariamente. Tu diafragma es un músculo grande que te ayuda a respirar y expirar. Cuando tiene un espasmo, inhalas repentinamente y tus cuerdas vocales se cierran, lo que ocasiona un sonido distintivo.

En la mayoría de los casos, viene y se va rápidamente. Los factores en el estilo de vida que pueden ocasionar el hipo incluyen:

  • comer demasiado o demasiado rápido
  • bebidas carbonatadas
  • alimentos picantes
  • estar estresado o emocionalmente entusiasmado
  • beber alcohol
  • estar expuesto a cambios rápidos de temperatura

Estos consejos sirven para ataques cortos de hipo. Si tienes hipo crónico, que dura más de 48 horas, habla con tu médico. Esto puede ser una señal de una condición subyacente que requiera tratamiento.

Técnicas de respiración y postura

Algunas veces, un simple cambio en tu respiración o postura puede relajar tu diafragma.

1. Practica una respiración mesurada. Interrumpe tu sistema respiratorio con una respiración lenta y mesurada. Inhala a la cuenta de cinco y exhala a la cuenta de cinco.

2. Contén tu respiración. Inhala una buena cantidad de aire y retenlo durante aproximadamente 10 a 20 segundos, luego expúlsalo lentamente. Repite si es necesario.

3. Respira en una bolsa de papel. Coloca una bolsa de papel sobre tu boca y nariz. Inhala y exhala lentamente, inflando y desinflando la bolsa. Nunca utilices una bolsa plástica.

4. Abraza tus rodillas. Siéntate en un lugar cómodo. Lleva tus rodillas hacia tu pecho y sostenlas allí durante dos minutos.

5. Comprime tu pecho. Inclínate o agáchate hacia adelante para comprimir tu pecho, lo cual ejerce presión en tu diafragma.

6. Utiliza la maniobra de Valsalva. Para hacer esta maniobra, intenta exhalar mientras aprietas tu nariz y mantienes tu boca cerrada.

Puntos de presión

Los puntos de presión son áreas de tu cuerpo que son particularmente sensibles a la presión. Aplicar presión a estos puntos con tus manos puede ayudar a relajar tu diafragma o estimular tus nervios vago o frénico.

7. Tira de tu lengua. Jalar tu lengua estimula los nervios y músculos en tu garganta. Agarra la punta de tu lengua y jálala suavemente hacia adelante una o dos veces.

8. Presiona tu diafragma. Tu diafragma separa tu abdomen de tus pulmones. Utiliza tus manos para aplicar presión en el área justo debajo del extremo de tu esternón.

9. Aprieta tu nariz cerrada mientras tragas agua.

10. Aprieta la palma de tu mano. Utiliza tu pulgar para aplicar presión en la palma de tu mano.

11. Aplica un masaje a tu arteria carótida. Tienes una arteria carótida en ambos lados de tu cuello. Eso es lo que sientes cuando verificas tu pulso al tocar tu cuello. Recuéstate, gira tu cabeza hacia la izquierda y aplica masaje a la arteria del lado derecho con un movimiento circular durante 5 a 10 segundos.

Cosas para comer o beber

Comer ciertas cosas o cambiar la manera como bebes también puede ayudar a estimular los nervios vago o frénico.

12. Bebe agua con hielo. Beber agua fría lentamente puede ayudar a estimular el nervio vago.

13. Bebe del lado opuesto del vaso. Inclina el vaso hacia arriba debajo de tu barbilla para beber del otro extremo.

14. Bebe lentamente un vaso de agua tibia sin dejar de respirar.

15. Bebe agua a través de un paño de tela o toalla de papel. Cubre un vaso de agua fría con un paño de tela o toalla de papel y bebe.

16. Chupa un cubo de hielo. Chupa el cubo de hielo durante unos minutos, cuando se haya derretido hasta un tamaño adecuado, trágatelo.

17. Haz gárgaras con agua fría. Haz gárgaras con agua fría durante 30 segundos. Repite si es necesario.

18. Come una cucharada de miel o mantequilla de maní. Deja que se disuelva un poco en tu boca antes de tragar.

19. Come algo de azúcar. Coloca una pizca de azúcar granulada en tu lengua y déjala allí durante 5 a 10 segundos, luego trágala.

20. Chupa un limón. Algunas personas le agregan un poco de sal a su rodaja de limón. Enjuaga tu boca con agua para proteger tus dientes del ácido cítrico.

21. Coloca una gota de vinagre en tu lengua.

Es inusual, pero comprobado con estudios

Podrías no estar familiarizado con estos métodos, pero ambos tienen el respaldo de estudios de casos científicos.

22. Ten un orgasmo. Existe un antiguo estudio de caso que involucra a un hombre cuyo hipo duró durante cuatro días. Desapareció inmediatamente después de tener un orgasmo.

23. Aplica un masaje rectal. Otro estudio de caso reporta que un hombre con hipo constante encontró alivio inmediato después de un masaje rectal. Con un guante de hule y suficiente lubricante, inserta un dedo en el recto y aplica masaje.

Otros remedios

Aquí encontrarás otros cuantos remedios duraderos que puedes probar.

24. Golpea o frota la parte de atrás de tu cuello. Frotar la piel en la parte de atrás de tu cuello puede estimular tu nervio frénico.

25. Toca el fondo de tu garganta con un hisopo de algodón. Coloca suavemente el hisopo en el fondo de tu garganta hasta que sientas náusea o tosas. Tu reflejo de náusea puede estimular el nervio vago.

26. Distráete con algo interesante. El hipo desaparece con frecuencia por sí solo cuando dejas de enfocarte en él. Juega un videojuego, llena un crucigrama o haz cálculos en tu cabeza.

La mayoría de casos de hipo desaparecen dentro de pocos minutos u horas. Si regularmente tienes hipo o este dura más de dos días, habla con tu médico. Tu hipo podría ser una señal de una condición subyacente tal como:

  • reflujo gastroesofágico
  • accidente cerebrovascular
  • esclerosis múltiple

Además, algunos casos de hipo son más molestos que otros. Cuando esto sucede, tu médico podría recetarte un medicamento para ayudar a detenerlo. Los medicamentos comunes para el hipo crónico incluyen:

  • baclofen (Gablofen)
  • clorpromazina (Thorazine)
  • metoclopramida (Reglan o Reliveran)

Los casos comunes de hipo que se activan por factores de estilo de vida usualmente pueden prevenirse realizando algunos cambios en los hábitos. Si observas que ciertos comportamientos ocasionan tu hipo, aquí encontrarás cosas que puedes probar:

  • come cantidades más pequeñas por porción
  • come más lento
  • evita los alimentos picantes
  • bebe menos alcohol
  • evita las bebidas carbonatadas o gaseosas
  • practica técnicas de relajación, como respiración profunda o meditación para reducir el estrés

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