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Jon Cartwright / Getty Images

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es un virus que infecta las células en el sistema inmunitario. Cuando el VIH no se trata, puede hacer que el sistema inmunitario se debilite gravemente.

En realidad, hay dos tipos de VIH: VIH-1 y VIH-2. De los dos, el VIH-1 es el más común. De hecho, alrededor del 95 por ciento de las personas que viven con VIH en todo el mundo tienen VIH-1.

En este artículo, exploraremos lo que necesitas saber sobre el VIH-1, incluyendo cómo se trata y las estrategias de prevención.

El VIH-1 es un tipo de retrovirus que se originó a partir de un virus similar en chimpancés. Se cree que este virus pasó a los humanos cuando entraron en contacto con la sangre de los chimpancés que habían cazado.

Hay cuatro grupos de VIH-1: M, N, O y P. El mayor de ellos es el grupo M, que se divide en nueve subtipos. El subtipo B es el subtipo más común en Estados Unidos. El subtipo C es el más común en todo el mundo.

Cuando una persona contrae VIH-1, el virus comienza a infectar un tipo específico de célula inmune llamada célula CD4. Estas células son muy importantes para ayudar a coordinar la respuesta inmunitaria del cuerpo.

Cuando el VIH-1 no se trata con medicamentos antirretrovirales, el virus continúa agotando las células CD4 del cuerpo. A medida que esto sucede, se hace cada vez más difícil para el sistema inmunitario atacar las infecciones y ciertos tipos de cáncer.

Hay varias pruebas con las que se puede diagnosticar el VIH-1. Estas generalmente se realizan usando una muestra de sangre extraída de una vena en el brazo o a través de un pinchazo en el dedo:

  • Pruebas de anticuerpos. Una prueba de anticuerpos detecta anticuerpos contra el VIH. Los anticuerpos son proteínas que el sistema inmunitario produce en respuesta a invasores extraños, como el VIH. La mayoría de las pruebas rápidas o en casa del VIH son pruebas de anticuerpos.
  • Pruebas de antígeno/anticuerpos. Este tipo de prueba busca anticuerpos contra el VIH, así como una proteína viral llamada p24. Es posible detectar la p24 antes de que se desarrollen anticuerpos.
  • Pruebas de ácido nucleico (NAT, en inglés). Una NAT detecta el material genético del virus en una muestra de sangre. También puede determinar la cantidad de virus (carga viral) en la sangre de una persona.

Cada prueba de diagnóstico tiene un período silente o de ventana diferente. Este es el período entre el momento en que una persona estuvo expuesta al virus y el momento en que la prueba puede detectarlo con precisión.

Un profesional de la salud tendrá en cuenta el período de ventana al realizar una prueba. Es posible que se necesite una segunda prueba después de que haya pasado el período de ventana para confirmar un resultado negativo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan usar una prueba de antígeno/anticuerpos para diagnosticar el VIH. Si la prueba es positiva, se hace una prueba confirmatoria posteriormente para determinar si una persona tiene VIH-1 o VIH-2.

Pruebas de VIH después del diagnóstico

Se realizan pruebas adicionales después de que una persona recibe un diagnóstico de VIH-1 y durante todo su tratamiento. Estas incluyen:

  • Carga viral. La cantidad de virus en la sangre de una persona se llama carga viral. Cuando el VIH-1 no se trata, la carga viral aumentará. En contraste, el tratamiento con medicamentos antirretrovirales puede reducir la carga viral a niveles indetectables.
  • Recuento de CD4. Un recuento de CD4 analiza el número de células CD4 en una muestra de sangre. Los niveles decrecientes de células CD4 indican daño al sistema inmunitario.
  • Pruebas de resistencia a los medicamentos. El VIH-1 puede volverse resistente a ciertos tipos de medicamentos antirretrovirales. Debido a esto, las pruebas de resistencia a los medicamentos se realizan para ayudar a conocer qué medicamentos antirretrovirales se pueden utilizar para el tratamiento.

El VIH es una infección viral. Una persona puede contraer el VIH-1 cuando líquidos corporales que contienen el virus entran en contacto con su sangre o con las membranas mucosas como las que se encuentran en los genitales, el ano o la boca.

Hay varios fluidos corporales que pueden transmitir el VIH-1. Estos incluyen:

  • sangre
  • semen
  • fluido preseminal (preeyaculación)
  • fluidos rectales
  • fluidos vaginales
  • leche materna

Algunas de las formas más comunes de transmisión del VIH-1 incluyen:

  • a través del sexo anal o vaginal sin condón
  • reutilizando o compartiendo equipos para usar drogas
  • de una madre que no recibe terapia antirretroviral durante el embarazo, el parto o la lactancia

También hay algunas otras formas menos comunes de transmisión del VIH-1. Estas incluyen:

  • sexo oral
  • besos profundos con la boca abierta
  • exposiciones en el lugar de trabajo, como pinchazos accidentales o lesiones agudas
  • recibir una transfusión de sangre o un trasplante de órganos
  • hacerse un tatuaje o un piercing con un equipo que no ha sido correctamente esterilizado
  • mordeduras humanas que rompen la piel
Formas en que el VIH no puede transmitirse

Ahora echemos un vistazo rápido a algunas formas en que el VIH-1 no puede transmitirse:

itirse:

  • líquidos corporales como sudor, lágrimas o saliva
  • contacto casual, que puede incluir:
    • darse la mano o un apretón de manos
    • abrazarse
    • besos casuales y con la boca cerrada
  • compartir platos o utensilios de comer
  • usar el mismo asiento del inodoro que alguien con VIH
  • entrar en contacto con un objeto o superficie que alguien con VIH ha tocado, como la perilla de una puerta, un interruptor de luz o un mango de grifo
  • actividades sexuales en las que no se intercambian fluidos corporales
  • las picaduras de insectos como mosquitos o garrapatas
  • por aire o agua

Las etapas del VIH

El VIH tiene tres etapas diferentes. Estas son:

  1. Aguda. Este es el período poco después de que una persona contrae el VIH-1. Las personas en la etapa aguda tienen una carga viral alta y pueden experimentar síntomas similares a los de la gripe.
  2. Crónica. Durante esta etapa, una persona con VIH generalmente no experimenta síntomas. Aunque no hay síntomas, el virus continúa dañando el sistema inmunitario si no se usan medicamentos antirretrovirales.
  3. Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). En esta etapa, el sistema inmunitario está gravemente dañado. El VIH de una persona ha progresado a SIDA cuando el recuento de CD4 es inferior a 200 células por milímetro cúbico o cuando comienza a tener ciertos tipos de infecciones oportunistas.

El tratamiento del VIH-1 ha progresado drásticamente desde que se identificó por primera vez el virus. Debido a esto, la progresión al SIDA es mucho menos común ahora que antes.

Superinfección de VIH-1

Es posible contraer dos cepas diferentes de VIH-1. A esto se le conoce como superinfección. En una superinfección, la nueva cepa puede llegar a ser dominante, o ambas cepas pueden coexistir en el cuerpo.

A veces, la nueva cepa puede tener resistencia a los medicamentos antirretrovirales que toma una persona, lo que hace que su tratamiento sea menos eficaz.Sin embargo, los CDC señalan que las superinfecciones que son difíciles de tratar son poco frecuentes.

Hay muchas medidas que una persona puede tomar para evitar contraer el VIH-1. Estas incluyen:

  • Usar un condón. Usar un condón durante el sexo vaginal, anal u oral puede ayudar a prevenir la transmisión del virus durante estas actividades.
  • Hacerse la prueba. Hacerse la prueba de VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) es una herramienta poderosa tanto para detectar como para tratar estas infecciones. Es importante que las parejas sexuales se hagan la prueba también.
  • Evitar compartir agujas. Es importante que las personas que usan drogas inyectables eviten compartir agujas o equipos para drogas con otros.
  • Tomar profilaxis previa a la exposición (PrEP). PrEP es un medicamento que se tomar a diario para ayudar a reducir en gran medida el riesgo de contraer el VIH a través del sexo o mediante el uso de drogas inyectables.
  • Usar profilaxis posterior a la exposición (PEP). PEP es un medicamento que se puede usar en emergencias para evitar contraer el VIH. Para ser eficaz, debe iniciarse dentro de las 72 horas luego de la posible exposición.

Actualmente no hay cura ni vacuna para el VIH-1. Sin embargo, se puede manejar usando medicamentos antirretrovirales.

Cuando estos medicamentos se toman diariamente según se receta, la carga viral puede llegar a ser indetectable. Esto ayuda a prevenir que el virus cause más daño al sistema inmunitario. También previene la transmisión del virus a otras personas a través del sexo.

¿Qué hay de los informes de personas que se han curado?

Solo dos personas, Timothy Brown y Adam Castillejo, están completamente curados del VIH.

Durante el tratamiento de una leucemia mieloide aguda, Brown recibió un trasplante de médula ósea de un donante que tenía una mutación genética que causa resistencia al VIH.

Después del trasplante, los médicos ya no pudieron detectar el VIH en el cuerpo de Brown. La razón exacta aún se desconoce.

Castillejo también recibió un trasplante de médula ósea, pero para tratar un linfoma. Como en el caso de Brown, el donante tenía una mutación genética que causa resistencia al VIH.

Los informes de otras personas “curadas” en realidad pueden referirse a los pacientes que no progresan a largo plazo (LTNP, en inglés). Aunque la progresión al SIDA todavía es posible sin los medicamentos antirretrovirales, los LTNP son capaces de mantener cargas virales estables y recuentos de células CD4 durante un tiempo prolongado.

Entre el 5 y el 15 por ciento de las personas que viven con VIH son LTNP. Las personas LTNP también se pueden desglosar aún más según su carga viral:

  • Los controladores virémicos son personas que mantienen una carga viral a niveles muy bajos, pero aún detectables.
  • Los controladores de élite son personas que mantienen la carga viral a niveles indetectables. Hay muy pocos controladores de élite. Se estima que representan menos del 1 por ciento de las personas que viven con VIH.

También se han recibido informes sobre el control del VIH-1 en personas que habían tomado anteriormente medicamentos antirretrovirales. Estas personas se llaman controladores postratamiento y también hay muy pocos.

Los científicos estudian a estas personas para aprender más sobre cómo controlan la carga viral. Esto se debe a que esta información podría ayudar a contribuir con el desarrollo de una cura.

Hay algunos comportamientos que pueden aumentar el riesgo de contraer el VIH-1. Estos incluyen:

  • practicar sexo vaginal o anal sin condón
  • tener otra ITS, como gonorrea, sífilis o herpes
  • tener un trabajo en el que se puede tener exposición ocupacional al VIH
  • recibir una transfusión de sangre, trasplante de órgano o procedimiento médico inseguro o no esterilizado

Algunas poblaciones también tienen un mayor riesgo de contraer el VIH. Según la información de los CDC, estos grupos constituyen la mayor cantidad de nuevos diagnósticos de VIH:

  • hombres que tienen sexo con hombres
  • consumidores de drogas inyectables
  • personas transgénero
  • afroamericanos
  • latinos

Algunas personas experimentan síntomas similares a los de la gripe aproximadamente 2 a 4 semanas después de contraer el VIH-1. Estos síntomas pueden incluir:

  • fiebre
  • escalofríos
  • fatiga
  • sudores nocturnos
  • malestares y dolores musculares
  • erupción cutánea
  • dolor de garganta
  • ganglios linfáticos inflamados
  • llagas bucales

Es importante señalar que no todas las personas que contraen el VIH tendrán síntomas. Debido a esto, algunas personas podrían no saber que están viviendo con el VIH. De hecho, se estima que una de cada 7 personas que tienen VIH no lo saben.

El tratamiento del VIH-1 implica el uso diario de medicamentos antirretrovirales. Estos medicamentos trabajan para evitar que el virus infecte nuevas células y se multiplique. Cuando esto sucede, la carga viral de una persona puede reducirse considerablemente.

Hay varios tipos de medicamentos antirretrovirales. Cada uno trabaja para atacar el virus de una manera diferente:

  • inhibidores de la transcriptasa inversa no nucleósidos (ITINN)
  • Inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósidos (ITIAN)
  • inhibidores de la fusión
  • inhibidores de la proteasa
  • inhibidores de la integrasa
  • antagonista de CCR5
  • inhibidores post adherentes

El tratamiento contra el VIH suele incluir el uso de tres o más medicamentos antirretrovirales. Algunos de estos medicamentos serán de diferentes tipos de fármacos para inhibir mejor el virus y para prevenir la resistencia a los medicamentos.

Tomar medicamentos antirretrovirales diariamente según las indicaciones puede reducir la carga viral a niveles indetectables en seis meses o menos. Cuando esto sucede, no hay riesgo de transmitir el virus a una pareja sexual. A esto se le conoce como indetectable = no transferible (U=U).

El pronóstico de las personas que viven con VIH-1 ha mejorado mucho desde que se identificó por primera vez el virus. Ahora, las personas que viven con VIH-1 pueden vivir una vida larga y saludable.

El acceso a los medicamentos antirretrovirales es fundamental para mejorar estas perspectivas. Esto se debe a que recibir terapia antirretroviral puede evitar que el VIH-1 dañe aún más el sistema inmunitario y prevenir la transmisión del virus a otros.

Un estudio de cohortes de 2020 analizó a 39,000 adultos que vivían con VIH y tomaban medicamentos antirretrovirales. Se comprobó que, en general, la esperanza de vida de estos adultos era similar a la de las personas sin VIH.

El VIH-1 es uno de los dos tipos de VIH. En todo el mundo, la mayoría de las personas que viven con VIH tienen VIH-1. El virus se puede desglosar en diferentes grupos y subtipos.

Una persona puede contraer el VIH-1 cuando los fluidos corporales que contienen el virus entran en contacto con su sangre o membranas mucosas. Las formas comunes en que esto puede ocurrir son durante las relaciones sexuales sin condón y al compartir equipo para usar drogas inyectables.

El VIH-1 infecta las células inmunitarias llamadas células CD4. Cuando no se trata, el virus puede dañar gradualmente el sistema inmunitario. Las últimas etapas del VIH-1 se caracterizan por bajos recuentos de células CD4 e infecciones oportunistas.

Hay varias pruebas disponibles para ayudar a detectar el VIH-1. Si bien no hay cura para el VIH-1, recibir una terapia antirretroviral rápida puede reducir el virus a niveles indetectables y prevenir el daño al sistema inmunitario.

Lee el artículo en inglés.

Edición en español por Stella Miranda el 10 de junio de 2021.

Versión original escrita el 24 de marzo de 2021.

Última revisión médica realizada el 24 de marzo de 2021.