La insulina es una hormona que se produce en el páncreas, una glándula ubicada detrás del estómago. Permite que tu cuerpo utilice la glucosa para obtener energía. La glucosa es un tipo de azúcar que se encuentra en muchos carbohidratos.

Después de una comida o bocadillo, el tracto digestivo descompone los carbohidratos y los transforma en glucosa. Luego, la glucosa entra en el torrente sanguíneo a través del revestimiento del intestino delgado. Una vez que la glucosa está en el torrente sanguíneo, la insulina hace que las células de todo el cuerpo absorban el azúcar y lo utilicen para obtener energía.

La insulina también ayuda a equilibrar tus niveles de glucosa en la sangre. Cuando hay demasiada glucosa en el torrente sanguíneo, la insulina indica al cuerpo que almacene el exceso en el hígado. La glucosa almacenada no se libera hasta que tus niveles de glucosa en sangre disminuyen, por ejemplo, entre comidas o cuando tu cuerpo está estresado o necesita un aumento adicional de energía.

La diabetes ocurre cuando el cuerpo no usa la insulina adecuadamente ni la produce de forma suficiente. Hay dos tipos principales de diabetes: tipo 1 y tipo 2.

La diabetes tipo 1 es una forma de enfermedad autoinmune. Estas son enfermedades que hacen que el cuerpo se ataque a sí mismo. Si tienes diabetes tipo 1, tu cuerpo no puede producir insulina. Esto se debe a que tu sistema inmunitario ha destruido todas las células productoras de insulina en tu páncreas. Esta enfermedad se diagnostica comúnmente en personas jóvenes, aunque puede desarrollarse en la edad adulta.

En la diabetes tipo 2, tu cuerpo se ha vuelto resistente a los efectos de la insulina. Esto significa que tu cuerpo necesita más insulina para obtener los mismos efectos. Por lo tanto, tu cuerpo produce insulina en exceso para mantener los niveles de glucosa en sangre normales. Sin embargo, después de muchos años de sobreproducción, las células productoras de insulina en el páncreas se agotan. La diabetes tipo 2 afecta a personas de cualquier edad, pero suele desarrollarse más tarde en la vida.

Las inyecciones de insulina pueden ayudar a tratar ambos tipos de diabetes. La insulina inyectada actúa como un sustituto o suplemento de la insulina de tu cuerpo. Las personas con diabetes tipo 1 no pueden producir insulina, por lo que deben inyectarse insulina para controlar sus niveles de glucosa en la sangre.

Muchas personas con diabetes tipo 2 pueden controlar sus niveles de glucosa en la sangre haciendo cambios en su estilo de vida y tomando medicamentos. Sin embargo, si estos tratamientos no ayudan a controlar los niveles de glucosa, las personas con la afección también podrían necesitar insulina para ayudar a controlar sus niveles de glucosa en la sangre.

Todos los tipos de insulina producen el mismo efecto. Imitan el aumento y la disminución natural de los niveles de insulina en el cuerpo durante el día. La composición de los diferentes tipos de insulina afecta la rapidez y el tiempo que actúan.

  • Insulinas de acción rápida: este tipo de insulina comienza a actuar aproximadamente 15 minutos después de la inyección. Sus efectos pueden durar entre tres y cuatro horas. Se suele usar antes de una comida.
  • Insulina de acción corta: esta insulina se inyecta antes de comer. Comienza a actuar de 30 a 60 minutos después y su efecto dura de cinco a ocho horas.
  • Insulina de acción intermedia: este tipo de insulina comienza a actuar de una a dos horas después de la inyección, y sus efectos pueden durar de 14 a 16 horas.
  • Insulinas de acción prolongada: esta insulina probablemente no empieza a funcionar hasta aproximadamente dos horas después de inyectarla. Su efecto puede durar 24 horas o más.

No puedes tomar insulina por vía oral. Debes inyectarla con una jeringa, una pluma de insulina o una bomba de insulina. El tipo de inyección de insulina que utilices se basará en tu preferencia personal, necesidades médicas y cobertura de seguro.

Tu médico o educador de diabetes te enseñará cómo administrarte las inyecciones. Puedes inyectar la insulina debajo de la piel en muchas partes diferentes del cuerpo, como:

  • los muslos
  • los glúteos
  • la parte superior del brazo
  • el abdomen

No inyectes insulina en un rango de dos pulgadas de tu ombligo porque tu cuerpo no la absorberá tan bien. Debes variar el sitio de las inyecciones para evitar el engrosamiento de la piel por la exposición constante a la insulina.

El uso de insulina varía de persona a persona en función de sus niveles de glucosa en sangre y sus objetivos de manejo de la diabetes. Tu médico puede indicar que te administres insulina 60 minutos antes de una comida o justo antes de comer. La cantidad de insulina que necesitarás diariamente depende de factores como tu dieta, el nivel de actividad física y la gravedad de tu diabetes.

Algunas personas solo necesitan una inyección de insulina al día. Otras necesitan tres o cuatro. Tu médico también puede indicar que uses insulina de acción rápida e insulina de acción prolongada.

La hipoglucemia, o niveles de glucosa en la sangre que son demasiado bajos, a veces puede ocurrir al usar insulina. Esto se denomina reacción a la insulina. Si haces demasiado ejercicio o no comes lo suficiente, tu nivel de glucosa puede bajar demasiado y desencadenar una reacción a la insulina. Debes equilibrar la insulina que te administras con alimentos o calorías. Los síntomas de las reacciones a la insulina incluyen:

  • cansancio
  • incapacidad para hablar
  • sudoración
  • confusión
  • pérdida de conciencia
  • convulsiones
  • calambres musculares
  • piel pálida

Tratamiento

Para detener los efectos de una reacción a la insulina, lleva contigo al menos 15 gramos de un carbohidrato de acción rápida en todo momento. Eso casi equivale a cualquiera de los siguientes:

  • 1/2 taza de refresco no dietético
  • 1/2 taza de jugo de fruta
  • 5 caramelos
  • 2 cucharadas de pasas de uva

Además, pregúntale a tu médico acerca de una pluma especial llamada pluma de glucagón. Puede ayudar a resolver una reacción a la insulina.

Si se usa apropiadamente, la insulina ayuda a mantener el nivel de glucosa en la sangre dentro de un rango saludable. Los niveles saludables de glucosa en la sangre ayudan a reducir el riesgo de complicaciones de la diabetes, como la ceguera y la pérdida de extremidades. Es importante controlar tu nivel de glucosa en la sangre regularmente si tienes diabetes.

También debes hacer cambios en tu estilo de vida para evitar que tu nivel de glucosa en sangre se eleve demasiado. Y habla con tu médico sobre las maneras de lograr que tu tratamiento con insulina sea lo más efectivo posible.

Lee el artículo en inglés.

Edición en español por Stella Miranda el 5 de junio de 2021.

Versión original actualizada el 7 de mayo de 2019.

Última revisión médica realizada el 3 de julio de 2018.