La apendicitis ocurre cuando el apéndice se inflama. Puede ser aguda o crónica.

En Estados Unidos, la apendicitis es la causa más frecuente de dolor abdominal que resulta en una cirugía. Más del 5 por ciento de la población sufre apendicitis en algún momento.

Si no se trata inmediatamente, la apendicitis puede hacer que el apéndice reviente. Esto puede hacer que las bacterias se propaguen en la cavidad abdominal, lo que puede ser grave y, en ocasiones, mortal.

Sigue leyendo para obtener más información sobre los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento de la apendicitis.

Si tienes apendicitis, podrías experimentar uno o más de los siguientes síntomas:

  • dolor en la parte superior del abdomen o alrededor del ombligo
  • dolor en la parte inferior derecha del abdomen
  • pérdida de apetito
  • indigestión
  • náusea
  • vómitos
  • diarrea
  • estreñimiento
  • distensión abdominal
  • incapacidad para sacar gases
  • fiebre baja

El dolor de la apendicitis puede comenzar como calambres leves. Suele volverse más constante y severo con el tiempo. Puede comenzar en la sección superior del abdomen o en el ombligo, antes de pasar al cuadrante inferior derecho del abdomen.

Si estás estreñido y sospechas que puedes tener apendicitis, evita tomar laxantes o usar un enema. Estos tratamientos pueden hacer que el apéndice reviente.

Comunícate con tu médico si tienes sensibilidad en el lado derecho del abdomen junto con cualquier otro síntoma de apendicitis. Esta enfermedad puede convertirse rápidamente en una emergencia médica.

En muchos casos, se desconoce la causa exacta de la apendicitis. Los expertos creen que se desarrolla cuando parte del apéndice se obstruye o bloquea.

Muchas cosas pueden bloquear el apéndice, entre ellas:

  • una acumulación de heces endurecidas
  • folículos linfoides agrandados
  • lombrices intestinales
  • lesión traumática
  • tumores

Cuando el apéndice se bloquea, las bacterias pueden multiplicarse en su interior. Esto puede provocar la formación de pus e hinchazón, lo que puede causar una presión dolorosa en el abdomen.

Otras afecciones también pueden causar dolor abdominal.

Si tu médico sospecha que podrías tener apendicitis, te realizarán un examen físico. Verificará si hay sensibilidad en la parte inferior derecha de tu abdomen, así como hinchazón o rigidez.

Dependiendo de los resultados del examen físico, tu médico puede pedir una o más pruebas para detectar señales de apendicitis o descartar otras posibles causas de tus síntomas.

No existe una prueba única para diagnosticar la apendicitis. Si tu médico no puede identificar otras causas de tus síntomas, puede diagnosticar la causa como apendicitis.

Recuento hematológico completo

Para detectar señales de infección, tu médico puede pedir un recuento hematológico completo (CBC, en inglés). Para realizar esta prueba, tomará una muestra de tu sangre y la enviará a un laboratorio para su análisis.

La apendicitis suele ir acompañada de una infección bacteriana. Una infección en el tracto urinario u otros órganos del abdomen también puede causar síntomas similares a los de la apendicitis.

Análisis de orina

Para descartar una infección urinaria o cálculos renales como una posible causa de tus síntomas, tu médico puede hacer un uroanálisis. A esto se le conoce también como un análisis de orina.

Tu médico tomará una muestra de tu orina que será examinada en un laboratorio.

Prueba de embarazo

Un embarazo ectópico puede confundirse con apendicitis. Se produce cuando un óvulo fertilizado se implanta en una trompa de Falopio, en lugar de hacerlo en el útero. Esto puede ser una emergencia médica.

Si tu médico sospecha que podrías tener un embarazo ectópico, te realizarán una prueba de embarazo. Para realizar esta prueba, tomará una muestra de tu orina o sangre. También puede usar un ultrasonido transvaginal para saber dónde se ha implantado el óvulo fertilizado.

Examen pélvico

Si eres mujer, tus síntomas pueden deberse a una enfermedad inflamatoria pélvica, un quiste ovárico u otra enfermedad que afecte los órganos reproductivos.

Para examinar tus órganos reproductivos, tu médico puede realizar un examen pélvico.

Durante este examen, inspeccionará visualmente tu vagina, vulva y cuello uterino. También inspeccionará manualmente tu útero y ovarios. Pueden recolectar una muestra de tejido para analizar.

Pruebas por imágenes del abdomen

Para verificar la inflamación del apéndice, tu médico puede pedir pruebas por imágenes de tu abdomen. Esto también puede ayudar a identificar otras posibles causas de tus síntomas, como un absceso abdominal o una retención fecal.

Tu médico puede pedir una o más de las siguientes pruebas por imágenes:

  • ultrasonido abdominal
  • radiografía del abdomen
  • tomografía computarizada abdominal
  • resonancia magnética abdominal

En algunos casos, es posible que debas dejar de comer alimentos durante un tiempo antes de la prueba. Tu médico puede ayudarte a saber cómo prepararte.

Pruebas por imágenes del tórax

La neumonía en el lóbulo inferior derecho de los pulmones también puede causar síntomas similares a los de la apendicitis.

Si tu médico cree que podrías tener neumonía, es probable que pida una radiografía de tórax. También puede solicitar una tomografía computarizada para crear imágenes detalladas de tus pulmones.

Si tu médico sospecha que podrías tener apendicitis, podría pedir un ultrasonido abdominal. Esta prueba por imágenes puede ayudar a detectar señales de inflamación, un absceso u otros problemas con el apéndice.

Tu médico también puede pedir otras pruebas por imágenes. Por ejemplo, puede solicitar una tomografía computarizada. Un ultrasonido usa ondas sonoras de alta frecuencia para crear imágenes de tus órganos, mientras que una tomografía computarizada usa radiación.

En comparación con un ultrasonido, una tomografía computarizada crea imágenes más detalladas de los órganos. Sin embargo, existen algunos riesgos para la salud asociados con la exposición a la radiación de una tomografía computarizada. Tu médico puede ayudarte a comprender los posibles beneficios y riesgos de diferentes pruebas por imagen.

Dependiendo de tu afección, el plan de tratamiento recomendado por tu médico para la apendicitis puede incluir uno o más de los siguientes:

  • cirugía para extirpar el apéndice
  • drenaje con aguja o cirugía para drenar un absceso
  • antibióticos
  • analgésicos
  • líquidos vía intravenosa
  • dieta líquida

En casos poco frecuentes, la apendicitis puede mejorar sin cirugía. Pero en la mayoría de los casos, será necesaria la cirugía para extirpar tu apéndice. Esta se conoce como apendicectomía.

Si tienes un absceso que no se ha roto, tu médico puede tratar el absceso antes de someterte a la cirugía. Para empezar, te dará antibióticos. Luego usará una aguja para drenar el absceso de pus.

Cirugía de apendicitis

Para tratar la apendicitis, tu médico puede usar un tipo de cirugía conocida como apendicectomía. Durante este procedimiento, extirparán tu apéndice. Si el apéndice se ha reventado, también limpiarán tu cavidad abdominal.

En algunos casos, tu médico puede usar una laparoscopia para realizar una cirugía mínimamente invasiva. En otros casos, probablemente tengan que usar una cirugía abierta para extirpar el apéndice.

Al igual que con cualquier cirugía, existen algunos riesgos asociados con la apendicectomía. Sin embargo, los riesgos de la apendicectomía son menores que los riesgos de la apendicitis no tratada.

Apendicitis aguda

La apendicitis aguda es un caso grave y repentino de apendicitis. Los síntomas tienden a desarrollarse rápidamente en el transcurso de 1 o 2 días.

Requiere tratamiento médico inmediato. Si no se trata, puede provocar la ruptura del apéndice. Esta puede ser una complicación grave e incluso mortal.

La apendicitis aguda es más común que la apendicitis crónica.

Apendicitis crónica

La apendicitis crónica es menos común que la apendicitis aguda. En casos crónicos de apendicitis, los síntomas pueden ser relativamente leves. Pueden desaparecer antes de volver a aparecer durante un período de semanas, meses o incluso años.

Este tipo de apendicitis puede ser difícil de diagnosticar. A veces, no se diagnostica hasta que se ha convertido en apendicitis aguda.

La apendicitis crónica puede ser peligrosa.

Se estima que 70,000 niños sufren de apendicitis cada año en los EE.UU. Si bien es más común en personas de entre 15 y 30 años, puede desarrollarse a cualquier edad.

En niños y adolescentes, la apendicitis suele causar dolor de estómago, cerca del ombligo. Este dolor eventualmente puede volverse más severo y desplazarse al lado inferior derecho del abdomen.

Otro síntomas pueden ser:

  • perder el apetito
  • desarrollar fiebre
  • sentir náuseas
  • vomitar

Si un niño presenta síntomas de apendicitis, debe recibir atención inmediata.

El tiempo de recuperación de la apendicitis dependerá de múltiples factores, que incluyen:

  • tu salud en general
  • si desarrollas o no complicaciones de la apendicitis o la cirugía
  • el tipo específico de tratamientos que recibes

Si te sometes a una cirugía laparoscópica para extirpar el apéndice, es posible que te den el alta del hospital unas horas después de finalizar la cirugía o al día siguiente.

Si tu cirugía es abierta, es probable que debas pasar más tiempo en el hospital para recuperarte. Una cirugía abierta es más invasiva que la cirugía laparoscópica y por lo general requiere más atención de seguimiento.

Antes de dejar el hospital, tu médico puede ayudarte a aprender cómo cuidar la incisión. Probablemente te recete antibióticos o analgésicos para apoyar tu proceso de recuperación. También pueden aconsejarte que ajustes tu dieta, evites actividades extenuantes o realices otros cambios en tus hábitos diarios mientras te recuperas.

Es posible que tome varias semanas recuperarte por completo de la apendicitis y la cirugía. Si desarrollas complicaciones, tu recuperación puede demorar más.

La apendicitis aguda es la emergencia no obstétrica más común que requiere cirugía durante el embarazo. Afecta a un estimado de 0.04 a 0.2 por ciento de las mujeres embarazadas.

Los síntomas de la apendicitis pueden confundirse con las molestias habituales del embarazo. El embarazo también puede hacer que el apéndice se mueva hacia arriba en el abdomen, lo que puede afectar la ubicación del dolor relacionado con la apendicitis. Esto puede dificultar el diagnóstico.

Las opciones de tratamiento durante el embarazo pueden incluir uno o más de lo siguiente:

  • cirugía para extirpar el apéndice
  • drenaje con aguja o cirugía para drenar un absceso
  • antibióticos

El diagnóstico y el tratamiento fuera de tiempo pueden aumentar el riesgo de complicaciones, incluido el aborto espontáneo.

La apendicitis puede causar complicaciones graves. Por ejemplo, puede causar que se forme una bolsa de pus conocida como absceso en el apéndice. Este absceso puede hacer que se filtre pus y bacterias a la cavidad abdominal.

La apendicitis también puede provocar la ruptura del apéndice. Si el apéndice se rompe, puede derramar materia fecal y bacterias en la cavidad abdominal.

Si esto sucede, puede causar que el revestimiento de la cavidad abdominal se infecte e inflame. Esto se conoce como peritonitis y puede ser muy grave, incluso mortal.

Las infecciones bacterianas también pueden afectar otros órganos del abdomen. Por ejemplo, las bacterias de un absceso o apéndice roto pueden ingresar a la vejiga o colon. También puede viajar a través del torrente sanguíneo a otras partes del cuerpo.

Para prevenir o controlar estas complicaciones, tu médico puede recetarte antibióticos, cirugía u otros tratamientos. En algunos casos, podrías desarrollar efectos secundarios o complicaciones del tratamiento. Sin embargo, los riesgos asociados con los antibióticos y la cirugía tienden a ser menos graves que las posibles complicaciones de la apendicitis no tratada.

No existe una forma segura de prevenir la apendicitis. Pero, podrías reducir el riesgo de desarrollarla si sigues una dieta rica en fibra. Aunque se necesita más investigación sobre el papel potencial de la dieta, la apendicitis es menos común en países donde las personas consumen dietas ricas en fibra.

Los alimentos que son ricos en fibra incluyen:

  • frutas
  • vegetales
  • lentejas, guisantes, frijoles y otras legumbres
  • avena, arroz integral, trigo integral y otros granos integrales

Tu médico también puede recomendarte que tomes un suplemento de fibra.

Cómo añadir fibra a tus alimentos

Así puedes agregar fibra a tus alimentos

  • espolvorea salvado de avena o germen de trigo sobre cereales para el desayuno, yogur y ensaladas
  • cocina u hornea con harina integral siempre que sea posible
  • cambia el arroz blanco por arroz integral
  • agrega frijoles u otras legumbres a las ensaladas
  • come fruta fresca de postre
Healthline

La apendicitis puede afectar a cualquier persona. Pero algunas personas pueden tener más probabilidades de desarrollar esta afección que otras. Por ejemplo, los factores de riesgo de la apendicitis incluyen:

  • Edad: la apendicitis afecta con mayor frecuencia a personas entre 15 y 30 años.
  • Sexo: la apendicitis es más común en hombres que en mujeres.
  • Antecedentes familiares: las personas con antecedentes familiares de apendicitis tienen un mayor riesgo de desarrollarla.

Aunque se necesita más investigación, las dietas bajas en fibra también pueden aumentar el riesgo de apendicitis.

La apendicitis puede ser aguda o crónica. En el caso de la apendicitis aguda, los síntomas tienden a ser graves y se desarrollan repentinamente. En casos crónicos, los síntomas pueden ser más leves y pueden aparecer y desaparecer durante varias semanas, meses o incluso años.

La enfermedad también puede ser simple o compleja. En casos simples de apendicitis, no hay complicaciones. Los casos complejos involucran complicaciones, como un absceso o la ruptura del apéndice.

Comunícate con tu médico de inmediato si experimentas síntomas de apendicitis. Es una enfermedad grave que requiere tratamiento médico. Y no es seguro depender de remedios caseros para tratarla.

Si te sometes a una cirugía para extirpar el apéndice, tu médico puede recetarte antibióticos y analgésicos para apoyar tu recuperación. Además de tomar los medicamentos según sus indicaciones, puede ayudarte:

  • descansar mucho
  • tomar suficientes líquidos
  • salir a caminar un poco todos los días
  • evitar actividades extenuantes y levantar objetos pesados hasta que tu médico te diga que es seguro hacerlo
  • mantener los sitios de la incisión quirúrgica limpios y secos

En algunos casos, tu médico podría recomendarte que ajustes tu dieta. Si sientes náusea después de la cirugía, puede ser útil comer alimentos blandos como pan tostado y arroz simple. Si estás estreñido, podría ser útil que tomes un suplemento de fibra.

Lee el artículo en inglés.