El VIH es un virus que daña el sistema inmunitario, que es el que ayuda al cuerpo a combatir las infecciones. El VIH no tratado infecta y mata las células CD4, que son un tipo de célula inmunitaria llamada células T. Con el tiempo y a medida que el VIH mata más células CD4, hay más probabilidades de que el cuerpo contraiga varios tipos de infecciones y cánceres.

El VIH se transmite a través de fluidos corporales que incluyen:

  • sangre
  • semen
  • fluidos vaginales y rectales
  • leche materna

El virus no se propaga a través del aire o el agua, o por contacto casual.

El VIH es una afección de por vida y actualmente no existe una cura, aunque muchos científicos están trabajando para encontrarla. Sin embargo, con atención médica, que incluya un tratamiento llamado terapia antirretroviral, es posible controlar el VIH y vivir con el virus durante muchos años.

Sin tratamiento, es probable que una persona con VIH desarrolle una afección grave llamada SIDA. En ese punto, el sistema inmunitario se ha debilitado tanto que no puede combatir otras enfermedades e infecciones. Sin tratamiento, la esperanza de vida con SIDA es de aproximadamente tres años. Con la terapia antirretroviral, el VIH puede controlarse bien, y la esperanza de vida puede llegar a ser casi la misma que la de alguien que no ha contraído el virus.

Se estima que 1.1 millones de estadounidenses viven actualmente con VIH. De esas personas, 1 de cada 5 no sabe que tiene el virus.

El VIH puede causar cambios en todo el cuerpo. Aprende sobre los efectos del VIH en los diferentes sistemas del cuerpo.

El SIDA es una enfermedad que se puede desarrollar en personas con VIH. Es la etapa más avanzada del virus. Pero el hecho de que una persona tenga VIH, no significa que desarrollará SIDA.

El VIH mata las células CD4. Los adultos sanos generalmente tienen un recuento de CD4 de 500 a 1,500 por milímetro cúbico. Una persona con VIH cuyo recuento de CD4 cae por debajo de 200 por milímetro cúbico será diagnosticada con SIDA.

Una persona también puede ser diagnosticada con SIDA si tiene VIH y desarrolla una infección oportunista o un cáncer que es raro en personas que no tienen VIH. Una infección oportunista, como la neumonía, puede beneficiarse de una situación única, como el VIH.

Si no se trata, el VIH puede progresar a SIDA en una década. No hay cura para el SIDA, y sin tratamiento, la esperanza de vida después del diagnóstico es de aproximadamente tres años. Este tiempo podría ser menor, si la persona desarrolla una enfermedad oportunista grave. Sin embargo, el tratamiento con medicamentos antirretrovirales puede prevenir el desarrollo del SIDA.

Si se desarrolla el SIDA, significa que el sistema inmunitario está gravemente comprometido. Se debilita hasta el punto en que ya no puede combatir la mayoría de las enfermedades e infecciones. Eso hace que la persona sea vulnerable a una amplia gama de enfermedades, que incluyen:

  • neumonía
  • tuberculosis
  • candidiasis oral, una infección fúngica en la boca o la garganta
  • citomegalovirus (CMV), un tipo de virus del herpes
  • meningitis criptocócica, una infección fúngica en el cerebro
  • toxoplasmosis, una infección cerebral causada por un parásito
  • criptosporidiosis, una infección causada por un parásito intestinal
  • cáncer, incluyendo el sarcoma de Kaposi (SK) y el linfoma

La menor expectativa de vida relacionada con el SIDA no tratado no es un resultado directo del síndrome en sí. Más bien, es el resultado de las enfermedades y complicaciones que surgen como consecuencia de un sistema inmunitario debilitado por el SIDA.

Para que una persona llegue a desarrollar SIDA, tiene que haber contraído el VIH. Pero, que alguien tenga VIH no necesariamente significa que desarrollará SIDA.

Los casos de VIH avanzan en tres etapas:

  • Etapa 1: etapa aguda, las primeras semanas después de la transmisión
  • Etapa 2: latencia clínica o etapa crónica
  • Etapa 3: SIDA

El sistema inmunitario se debilita a medida que el VIH disminuye el recuento de células CD4. El recuento de CD4 de un adulto típico es de 500 a 1,500 por milímetro cúbico. Se considera que una persona tiene SIDA cuando su recuento es inferior a 200.

La rapidez con que un caso de VIH avanza a la etapa crónica varía significativamente de una persona a otra. Sin tratamiento, puede durar hasta una década antes de avanzar al SIDA. Con tratamiento, puede durar de manera indefinida.

No hay cura para el VIH, pero se puede controlar. Las personas con VIH suelen tener una esperanza de vida casi normal con tratamiento temprano con terapia antirretroviral. En esa misma línea, técnicamente no hay cura para el SIDA. Sin embargo, el tratamiento puede aumentar el recuento de CD4 de una persona hasta el punto en que se considere que ya no tiene SIDA (este punto es un conteo de 200 o más). Además, el tratamiento normalmente puede ayudar a controlar las infecciones oportunistas.

El VIH y el SIDA están relacionados, pero no son lo mismo.

Cualquier persona puede contraer el VIH. El virus se transmite a través de fluidos corporales que incluyen:

  • sangre
  • semen
  • fluidos vaginales y rectales
  • leche materna

Algunas de las formas como el VIH se transmite de una persona a otra incluyen:

  • a través del sexo vaginal o anal: la ruta de transmisión más común, especialmente entre los hombres que tienen sexo con hombres;
  • al compartir agujas, jeringas y otros artículos para el uso de drogas inyectables;
  • al compartir equipo de tatuaje sin esterilizarlo entre usos;
  • durante el embarazo, el trabajo de parto o el parto se transmite de una mujer a su bebé;
  • durante la lactancia materna;
  • a través de la "masticación previa", es decir, masticar la comida de un bebé antes de dársela;
  • a través de la exposición a la sangre de alguien que vive con VIH, por ejemplo, a través de un pinchazo de aguja.

El virus también se puede transmitir a través de una transfusión de sangre o un trasplante de órganos y tejidos. Sin embargo, las pruebas rigurosas de VIH entre donantes de sangre, órganos y tejidos aseguran que esto casi no ocurra en Estados Unidos.

Teóricamente es posible, pero se considera extremadamente raro, que el VIH se propague a través de:

  • sexo oral (solo si hay sangrado de las encías o llagas abiertas en la boca de la persona);
  • la mordida de una persona con VIH (solo si hay sangre en la saliva o si hay llagas abiertas en la boca de la persona);
  • contacto entre piel lesionada, heridas o membranas mucosas y la sangre de alguien que vive con VIH.

El VIH NO se propaga a través de:

  • contacto piel con piel
  • abrazarse, darse la mano o besarse
  • por aire o agua
  • compartir alimentos o bebidas, incluidas fuentes para beber
  • saliva, lágrimas o sudor (a menos que se mezcle con la sangre de una persona con VIH)
  • compartir un inodoro, toallas o ropa de cama
  • por mosquitos u otros insectos

Es importante tener en cuenta que si una persona con VIH está bajo tratamiento y tiene una carga viral indetectable persistentemente, es prácticamente imposible transmitir el virus a otra persona.

El VIH es una variación de un virus que infecta a los chimpancés africanos. Los científicos sospechan que el virus de inmunodeficiencia simia (VIS) saltó de chimpancés a humanos cuando las personas consumían carne de chimpancé infectada. Una vez dentro de la población humana, el virus se transformó en lo que ahora conocemos como VIH. Esto es probable que haya ocurrido desde los años veinte.

El VIH se propagó de persona a persona en toda África a lo largo de varias décadas. Finalmente, el virus migró a otras partes del mundo. Los científicos descubrieron por primera vez el VIH en una muestra de sangre humana en 1959.

Se cree que el VIH ha existido en Estados Unidos desde los años setenta, pero no comenzó a afectar la conciencia pública hasta la década de 1980.

El SIDA es causado por el VIH. Una persona no puede tener SIDA si no ha contraído antes el VIH.

Los adultos sanos tienen un recuento de CD4 de 500 a 1,500 por milímetro cúbico. Sin tratamiento, el VIH continúa multiplicándose y destruyendo las células CD4. Una persona tiene SIDA si su recuento de CD4 cae por debajo de 200.

Además, si alguien con VIH desarrolla una infección oportunista asociada con el virus, aún se le puede diagnosticar SIDA, incluso si su recuento de CD4 es superior a 200.

Se pueden usar varias pruebas diferentes para diagnosticar el VIH. Los proveedores de atención médica determinan qué prueba es mejor para cada persona.

Pruebas de anticuerpos/antígenos

Las pruebas de anticuerpos/antígenos son las que más se utilizan. Pueden mostrar resultados positivos, por lo general, entre 18 y 45 días después de que alguien contraiga el VIH inicialmente.

Con estas pruebas de sangre se verifican los anticuerpos y los antígenos. Un anticuerpo es un tipo de proteína que el cuerpo produce para combatir una infección. Por otro lado, un antígeno es la parte del virus que activa el sistema inmunitario.

Pruebas de anticuerpos

Con estas pruebas de sangre se verifican los anticuerpos. Entre 23 y 90 días después de la transmisión, la mayoría de las personas desarrollará anticuerpos de VIH detectables, los cuales se pueden encontrar en la sangre o la saliva.

Estas pruebas se realizan por medio de análisis de sangre o hisopos bucales, y no se necesita ninguna preparación previa. Algunas pruebas proporcionan resultados en 30 minutos o menos y se pueden hacer en el consultorio o clínica de un proveedor de atención médica.

Otras pruebas de anticuerpos se pueden realizar en casa:

  • Prueba OraQuick para el VIH. Con un hisopo oral, los resultados se obtienen en tan solo 20 minutos.
  • Sistema de Prueba de VIH-1 de Home Access. Después de que la persona pincha su dedo, envía una muestra de sangre a un laboratorio autorizado. Puede permanecer en el anonimato y solicitar los resultados al siguiente día hábil.

Si alguien sospecha que ha estado expuesto al VIH pero su prueba casera resultó negativa, debe repetirla en tres meses. Si el resultado es positivo, debe hacer un seguimiento con su proveedor de atención médica para confirmarlo.

Prueba de ácido nucleico (PAN)

Esta costosa prueba no se usa para pruebas diagnósticas generales. Es para personas que tienen síntomas tempranos de VIH o saben que tienen un factor de riesgo. Esta prueba no busca anticuerpos, busca el virus en sí. El VIH tarda entre 5 y 21 días para que pueda ser detectado en la sangre. Esta prueba suele ir acompañada o confirmada por un examen de anticuerpos.

Hoy en día, es más fácil que nunca hacerse la prueba del VIH.

El VIH comienza a reproducirse en el cuerpo tan pronto como se contrae. El sistema inmunitario de la persona reacciona a los antígenos (partes del virus) produciendo anticuerpos (células que luchan contra el virus).

El tiempo entre la exposición al VIH y el momento en que se vuelve detectable en la sangre se llama período silente. La mayoría de las personas desarrollan anticuerpos detectables de VIH dentro de los 23 a 90 días posteriores a la infección.

Si una persona se somete a una prueba de VIH durante el período silente, es probable que el resultado que reciba sea negativo. Sin embargo, aún puede transmitir el virus a otros durante este tiempo. Si alguien piensa que pudo haber estado expuesto al VIH pero resultó negativo durante este tiempo, debe repetir la prueba en unos meses para confirmar (el momento depende de la prueba que se utilizó). Así que, durante ese tiempo necesita usar condones para evitar la posible propagación del VIH.

Alguien que resulte negativo durante este período podría beneficiarse de la profilaxis posterior a la exposición (PEP, en inglés). Este es un medicamento que se toma después de una exposición para evitar contraer el VIH. La PEP se debe tomar lo antes posible después de la exposición, esto es a más tardar 72 horas después de la exposición, pero idealmente debe ser antes de eso.

Otra forma de prevenir el VIH es la profilaxis previa a la exposición (PrEP, en inglés). Se trata de una combinación de medicamentos contra el VIH que se toman antes de la posible exposición al virus; la PrEP puede reducir el riesgo de contraer o propagar el VIH cuando se toma de manera constante.

El tiempo es importante cuando se realiza una prueba de VIH.

Las primeras semanas después de que alguien contrae el VIH se conoce como etapa de infección aguda. Durante este tiempo, el virus se reproduce rápidamente. El sistema inmunitario de la persona responde produciendo anticuerpos contra el VIH, que son proteínas que combaten las infecciones.

Al principio de esta etapa, algunas personas no tienen síntomas Sin embargo, muchas personas experimentan síntomas en los primeros uno o dos meses después de contraer el virus, pero es común que no se den cuenta de que son causadas por este. Esto se debe a que los síntomas de la etapa aguda pueden ser muy similares a los de la gripe u otros virus estacionales. Pueden ser leves o graves, aparecer y desaparecer, y pueden durar desde unos pocos días hasta varias semanas.

Los primeros síntomas del VIH pueden incluir:

  • fiebre
  • escalofríos
  • ganglios linfáticos inflamados
  • dolores y molestias generales
  • erupción cutánea
  • dolor de garganta
  • dolor de cabeza
  • náuseas
  • malestar estomacal

Dado que estos síntomas son similares a los de enfermedades comunes como la gripe, la persona que los padece podría pensar que no necesita ver a un médico. Y si lo hace, su proveedor de atención médica podría sospechar que se trata de una gripe o mononucleosis y podría incluso no considerar el VIH.

Ya sea que una persona tenga síntomas o no, durante este período su carga viral es muy alta. La carga viral es la cantidad de VIH que se encuentra en el torrente sanguíneo. Una carga viral alta significa que el VIH puede transmitirse fácilmente a otra persona durante este tiempo.

Los primeros síntomas del VIH suelen resolverse en unos pocos meses, antes de que la persona ingrese en la etapa crónica o de latencia clínica. Esta etapa puede durar muchos años o incluso décadas, con tratamiento.

Los síntomas del VIH pueden variar de persona a persona.

Después del primer mes, más o menos, el VIH entra en la etapa de latencia clínica. Esta etapa puede durar desde unos pocos años hasta unas pocas décadas. Algunas personas no tienen ningún síntoma durante este tiempo, mientras que otras pueden tener síntomas mínimos o no específicos. Un síntoma no específico es aquel que no pertenece a una enfermedad o afección específica.

Estos síntomas no específicos pueden incluir:

  • dolores de cabeza y otros malestares y molestias
  • ganglios linfáticos inflamados
  • fiebres recurrentes
  • sudores nocturnos
  • fatiga
  • náuseas
  • vómitos
  • diarrea
  • pérdida de peso
  • erupciones cutáneas
  • infecciones fúngicas vaginales o bucales recurrentes
  • neumonía
  • herpes

Al igual que en la etapa inicial, el VIH sigue siendo infeccioso durante este tiempo, incluso si no se presentan síntomas, y puede transmitirse a otra persona. Sin embargo, una persona no sabrá que tiene VIH a menos que se haga la prueba. Si alguien tiene estos síntomas y cree que puede haber estado expuesto al VIH, es importante que se haga la prueba.

Los síntomas del VIH en esta etapa pueden aparecer y desaparecer, o pueden progresar rápidamente. Esta progresión se puede reducir sustancialmente con el tratamiento. Con el uso constante de la terapia antirretroviral, el VIH crónico puede durar décadas y, probablemente no se convierta en SIDA, si el tratamiento se inició lo suficientemente temprano.

Cerca del 90% de las personas con VIH experimentan cambios en su piel. La erupción es a menudo uno de los primeros síntomas de la infección por el virus. En general, una erupción por VIH aparece en forma de múltiples lesiones rojas pequeñas planas y elevadas.

Erupción relacionada con el VIH

El VIH hace a las personas más susceptibles a los problemas de la piel porque el virus destruye las células del sistema inmunitario que combaten las infecciones. Las infecciones conjuntas que pueden causar erupción incluyen:

  • molusco contagioso
  • herpes simple
  • herpes

La apariencia de la erupción, cuánto dura y cómo se puede tratar depende de la causa.

Erupción relacionada con los medicamentos

Si bien la erupción puede ser causada por infecciones conjuntas debido al VIH, también puede ser causada por medicamentos. Algunos medicamentos que se usan para tratar el VIH u otras infecciones pueden causar una erupción cutánea. Este tipo de erupción generalmente aparece en el lapso de una o dos semanas después de comenzar a tomar un nuevo fármaco. El ocasiones, la erupción desaparecerá por sí sola. Si no es así, es posible que se necesite un cambio en los medicamentos.

La erupción causada por la reacción alérgica a los medicamentos puede ser grave. Otros síntomas de una reacción alérgica incluyen dificultad para respirar o tragar, mareos y fiebre.

El síndrome de Stevens-Johnson (SSJ) es una reacción alérgica rara a los fármacos contra el VIH. Los síntomas incluyen fiebre e hinchazón del rostro y la lengua. Una erupción con ampollas puede afectar la piel y las membranas mucosas, y propagarse rápidamente. Cuando el 30% de la piel se ve afectada, se conoce como necrólisis epidérmica tóxica, que es una afección que pone en riesgo la vida. Si se llega a desarrollar, se necesita atención médica de emergencia.

Si bien la erupción se puede vincular con el VIH o los medicamentos contra el virus, es importante tener en cuenta que estas erupciones son comunes y sus causas pueden ser diversas.

Los síntomas del VIH varían de una persona a otra, pero son similares en hombres y mujeres. Estos síntomas pueden aparecer y desaparecer o empeorar progresivamente.

Si una persona ha estado expuesta al VIH, también es posible que se haya expuesto a otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Estas incluyen gonorrea, clamidia, sífilis y tricomoniasis. Los hombres pueden ser más propensos que las mujeres a notar los síntomas de las ITS, como llagas en los genitales. Sin embargo, los hombres no suelen buscar atención médica con tanta frecuencia como las mujeres. Obtén más información sobre los síntomas del VIH en los hombres.

En general, los síntomas del VIH son similares en hombres y mujeres. Pero los síntomas que se experimentan en general pueden diferir, dependiendo de los diferentes riesgos que enfrentan hombres y mujeres si tienen VIH.

Tanto los hombres como las mujeres con VIH tienen un mayor riesgo de infecciones de transmisión sexual (ITS). Sin embargo, las mujeres podrían ser menos propensas que los hombres a notar pequeñas manchas u otros cambios en sus genitales.

Además, las mujeres con VIH tienen un mayor riesgo de:

  • infecciones fúngicas vaginales recurrentes
  • otras infecciones vaginales, incluyendo la vaginosis bacteriana
  • enfermedad inflamatoria pélvica (EIP)
  • cambios en el ciclo menstrual
  • virus del papiloma humano (VPH), que puede causar verrugas genitales y provocar cáncer de cuello uterino

Si bien no está relacionado con los síntomas del VIH, otro riesgo para las mujeres con el virus es que este se pueda transmitir a un bebé durante el embarazo. No obstante, la terapia antirretroviral se considera segura durante el embarazo. Las mujeres que reciben tratamiento antirretroviral tienen un riesgo muy bajo de transmitir el VIH a su bebé durante el embarazo y el parto.

La lactancia materna también se ve afectada en mujeres con VIH. El virus se puede transmitir a un bebé a través de la leche materna. En Estados Unidos y otros lugares donde la fórmula es accesible y segura, se recomienda que las mujeres con VIH no amamanten a sus bebés. Además, se recomienda que estas mujeres usen fórmulas. Las opciones adicionales a la fórmula incluyen leche humana pasteurizada donada a un banco de leche (https://www.hmbana.org).

Para las mujeres que pueden haber estado expuestas al VIH, es importante que sepan qué síntomas deben buscar.

El SIDA se refiere al síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Con esta afección, el sistema inmunitario se debilita como resultado del VIH que, normalmente, no se ha tratado durante muchos años. Si el VIH se detecta y se trata a tiempo con terapia antirretroviral, en general, no se desarrollará SIDA.

Las personas con VIH pueden desarrollar SIDA si el virus se diagnostica en forma tardía, o si saben que tienen VIH, pero no siguen con constancia su terapia antirretroviral. También pueden desarrollar SIDA si tienen un tipo de VIH que es resistente al tratamiento antirretroviral (no responde).

Sin un tratamiento adecuado y constante, las personas que viven con VIH pueden desarrollar SIDA antes. Para entonces, el sistema inmunitario estará bastante dañado y tendrá más dificultades para combatir infecciones y enfermedades. Con el uso de la terapia antirretroviral, una persona puede mantener una infección crónica por VIH sin desarrollar SIDA durante décadas.

Los síntomas del SIDA pueden incluir:

  • fiebre recurrente
  • ganglios linfáticos inflamados crónicos, especialmente de las axilas, el cuello y la ingle
  • fatiga crónica
  • sudores nocturnos
  • manchas oscuras debajo de la piel o dentro de la boca, nariz o párpados
  • llagas, manchas o lesiones en la boca y lengua, genitales o ano
  • crecimientos, lesiones o erupciones cutáneas
  • diarrea recurrente o crónica
  • pérdida rápida de peso
  • problemas neurológicos como problemas de concentración, pérdida de memoria y confusión
  • ansiedad y depresión

La terapia antirretroviral controla el virus y, en general, previene la progresión al SIDA. Otras infecciones y complicaciones del SIDA también se pueden tratar. El tratamiento debe adaptarse a las necesidades individuales de la persona.

El tratamiento debe comenzar rápidamente después de un diagnóstico de VIH, independientemente de la carga viral. El tratamiento principal para el VIH es la terapia antirretroviral, una combinación de medicamentos diarios que impiden la reproducción del virus. Esto ayuda a proteger las células CD4, que mantienen el sistema inmunitario lo suficientemente fuerte como para combatir la enfermedad.

La terapia antirretroviral ayuda a evitar que el VIH progrese a SIDA. También ayuda a reducir el riesgo de transmitirlo a otros.

Con un tratamiento efectivo, la carga viral será "indetectable". La persona sigue siendo portadora de VIH, pero el virus no es visible en los resultados de la prueba; sin embargo, todavía está en el cuerpo. Y si esa persona deja de tomar la terapia antirretroviral, la carga viral aumentará nuevamente y el VIH podrá comenzar a atacar otra vez a las células CD4.

Más de 25 medicamentos de terapia antirretroviral están aprobados para tratar el VIH. Su función es evitar que el VIH se reproduzca y destruya las células CD4, lo cual ayuda al sistema inmunitario a combatir las infecciones. Esto también ayuda a reducir el riesgo de desarrollar complicaciones relacionadas con el VIH, así como a no transmitir el virus a otras personas.

Estos medicamentos antirretrovirales se agrupan en seis clases:

  • inhibidores nucleósidos de la transcriptasa inversa (INTI)
  • inhibidores no-nucleósidos de la transcriptasa inversa (INNTI)
  • inhibidores de la proteasa
  • inhibidores de fusión
  • antagonistas de CCR5, también conocidos como inhibidores de entrada
  • inhibidores de transferencia de la cadena de integrasa

Regímenes de tratamiento

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, en inglés) recomienda de forma general un régimen inicial de tres medicamentos contra el VIH que contenga al menos dos de estas clases. Esta combinación ayuda a prevenir que el VIH forme resistencia a los medicamentos (resistencia significa que el medicamento deja de funcionar para tratar el virus).

Muchos de los medicamentos antirretrovirales se combinan con otros para que una persona con VIH habitualmente tome solo una o dos píldoras al día.

Un proveedor de atención médica ayudará a elegir un régimen según su salud general y sus circunstancias personales. Estos medicamentos se deben tomar todos los días, exactamente como fueron recetados. Si no se toman de esta manera, se puede desarrollar resistencia viral y podría necesitarse un nuevo régimen.

Los análisis de sangre ayudarán a determinar si el régimen está funcionando para mantener baja la carga viral y el conteo de CD4. Si un régimen de terapia antirretroviral no funciona, el proveedor de atención médica de la persona lo cambiará a uno diferente que sea más efectivo.

Efectos secundarios y costos

Los efectos secundarios de la terapia antirretroviral varían y pueden incluir náuseas, dolor de cabeza y mareos. Estos síntomas suelen ser temporales y desaparecen con el tiempo. Los efectos secundarios graves pueden incluir hinchazón de la boca y la lengua, así como daño hepático o renal. Si los efectos secundarios son severos, los medicamentos se pueden ajustar.

Los costos de la terapia antirretroviral varían según la ubicación geográfica y el tipo de cobertura de seguro. Algunas compañías farmacéuticas tienen programas de asistencia para ayudar a reducir el costo.

Aunque muchos investigadores están trabajando para desarrollar una vacuna para prevenir la transmisión del VIH, actualmente no hay ninguna disponible. Sin embargo, tomar ciertas medidas puede ayudar a prevenir su propagación.

Sexo más seguro

La forma más común de propagación del VIH es a través del sexo anal o vaginal sin condón. Este riesgo no se puede eliminar totalmente, a menos que se evite por completo el sexo, pero sí se puede reducir considerablemente tomando algunas precauciones. Una persona a quien le preocupa su riesgo de VIH debería:

  • Hacerse la prueba del VIH. Es importante que conozca su estado y el de su pareja.
  • Hacerse la prueba de otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Si da positivo en una, debe recibir tratamiento, porque tener una ITS aumenta el riesgo de contraer el VIH.
  • Usar condones. Debe aprender la forma correcta de usar condones y usarlos cada vez que tenga relaciones sexuales, ya sean vaginales o anales. Es importante tener en cuenta que los líquidos preseminales (que salen antes de la eyaculación masculina) pueden contener el VIH.
  • Limitar sus parejas sexuales. Es mejor que tenga una pareja con la que tenga una relación sexual exclusiva.
  • Tomar sus medicamentos según las indicaciones, si tiene VIH. Esto reduce el riesgo de transmitir el virus a su pareja sexual.

Otros métodos de prevención

Otras medidas para ayudar a prevenir la propagación del VIH incluyen:

  • Evitar compartir agujas u otro dispositivo para usar drogas. El VIH se transmite a través de la sangre y se puede contraer usando materiales contaminados.
  • Considerar la PEP. Una persona que ha estado expuesta al VIH debe comunicarse con su médico para obtener la profilaxis posterior a la exposición (PEP, en inglés). La PEP puede reducir el riesgo de contraer el VIH. Consta de tres medicamentos antirretrovirales administrados durante 28 días. La PEP debe iniciarse lo antes posible después de la exposición, pero antes de que hayan transcurrido entre 36 y 72 horas.
  • Considerar la PrEP. Una persona con alto riesgo de VIH debe hablar con su proveedor de atención médica sobre la profilaxis previa a la exposición (PrEP, en inglés). Si se toma de manera consistente, puede reducir el riesgo de contraer el VIH. PrEP es una combinación de dos medicamentos disponible en forma de píldora.

Los proveedores de atención médica pueden ofrecer más información sobre estas y otras formas de prevenir la propagación del VIH.

Más de un millón de personas en los Estados Unidos viven con el VIH. No es igual para todos, pero con tratamiento muchos pueden aspirar a tener una vida larga y productiva.

Lo más importante es comenzar el tratamiento antirretroviral tan pronto como sea posible. Si toman sus medicamentos exactamente como se los recetaron, las personas que viven con el VIH pueden mantener baja su carga viral y fortalecer su sistema inmunológico. También es importante hacer un seguimiento regular con un proveedor de atención médica.

Otras formas que pueden mejorar la salud de las personas que viven con el VIH incluyen:

  • Hacer de su salud su máxima prioridad. Las medidas para ayudar a las personas que viven con VIH a sentirse mejor incluyen:
    • nutrir su cuerpo con una dieta bien balanceada
    • hacer ejercicio regularmente
    • descansar lo suficiente
    • evitar el tabaco y otras drogas
    • reportar de inmediato cualquier síntoma nuevo a su proveedor de atención médica
  • Enfocarse en su salud emocional. Podrían considerar ver a un terapeuta autorizado con experiencia en el tratamiento de personas con VIH.
  • Tener prácticas sexuales más seguras. Hablar con sus parejas sexuales. Hacerse la prueba de otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Y usar condones cada vez que tengan relaciones sexuales vaginales o anales.
  • Hablar con su proveedor de atención médica sobre las PrEP y PEP. Cuando una persona sin VIH usa constantemente la profilaxis previa a la exposición (PrEP) y la profilaxis posterior a la exposición (PEP), las posibilidades de transmisión se pueden reducir. PrEP se recomienda con mayor frecuencia para las personas sin VIH que tienen una relación con personas con el virus, pero también se puede usar en otras situaciones.
  • Rodearse de seres queridos. Al informar por primera vez a las personas sobre su diagnóstico, pueden comenzar lentamente diciéndole a alguien en el que puedan confiar. Es posible que quieran elegir a alguien que no los juzgue y que los apoye en el cuidado de su salud.
  • Obtener apoyo. Pueden unirse a un grupo de apoyo para personas con VIH, ya sea de forma presencial o en línea, para reunirse con otras personas que enfrentan sus mismas preocupaciones. Y su proveedor de atención médica puede guiarlos hacia una variedad de recursos en su área.

Hay muchas maneras de aprovechar al máximo la vida cuando se vive con el VIH.

En la década de 1990, una persona de 20 años con VIH años tenía una esperanza de vida de 19 años. Para 2011, una persona de 20 años con VIH podía esperar vivir otros 53 años.

Es una mejora dramática debido, en gran parte, a la terapia antirretroviral. Con el tratamiento adecuado, muchas personas con VIH puedan tener una expectativa de vida normal o casi normal.

Por supuesto, son muchas las cosas que afectan la esperanza de vida de una persona con VIH. Entre ellas están:

  • el conteo de células CD4
  • la carga viral
  • las enfermedades graves relacionadas con el VIH, incluyendo la infección por hepatitis
  • el consumo de drogas
  • fumar
  • acceso, cumplimiento y respuesta al tratamiento
  • otras afecciones de salud
  • la edad

Donde vive una persona también es importante. Las personas en Estados Unidos y otros países desarrollados pueden tener más probabilidades de tener acceso a la terapia antirretroviral. El uso constante de estos medicamentos ayuda a prevenir que el VIH progrese a SIDA. Cuando el VIH avanza a SIDA, la esperanza de vida sin tratamiento es de aproximadamente tres años. En 2017, cerca de 20.9 millones de personas que viven con el VIH usaban terapia antirretroviral.

Las estadísticas de esperanza de vida son solo directrices generales. Las personas que viven con el VIH deben hablar con su médico para obtener más información sobre lo que pueden esperar.

Actualmente, no hay vacunas para prevenir o tratar el VIH. Están en desarrollo investigaciones y pruebas de vacunas experimentales, pero ninguna está cerca de ser aprobada para uso general.

El VIH es un virus complicado. Muta (cambia) rápidamente y con frecuencia es capaz de defenderse de las respuestas del sistema inmunitario. Solo unas pocas personas que tienen VIH desarrollan anticuerpos ampliamente neutralizantes, el tipo que puede combatir una variedad de cepas del VIH.

El primer estudio de eficacia de la vacuna contra el VIH en siete años se desarrolla actualmente en Sudáfrica. La vacuna experimental es una versión actualizada de una que se utilizó en un ensayo de 2009 en Tailandia. Un seguimiento de 3.5 años después de la vacunación mostró que la vacuna fue 31.2% efectiva para prevenir la infección por VIH. Es el ensayo de la vacuna contra el VIH más exitoso hasta la fecha.

El estudio involucra a 5,400 hombres y mujeres de Sudáfrica. En 2016, en Sudáfrica, cerca de 270,000 personas contrajeron el VIH. Los resultados del estudio se esperan para 2021.

Si bien no se cuenta aún con una vacuna para prevenir el VIH, las personas con el virus pueden beneficiarse de otras vacunas para prevenir enfermedades relacionadas, como:

  • neumonía
  • influenza
  • hepatitis A y B
  • meningitis
  • herpes

Otra investigación sobre una vacuna contra el VIH también está en desarrollo.

Estas son las cifras del VIH hoy en día:

  • En 2016, cerca de 36.7 millones de personas en todo el mundo vivían con el VIH. De ellos, 2.1 millones eran niños menores de 15 años.
  • En 2017, solo 20.9 millones de personas que viven con el VIH usaban terapia antirretroviral.
  • Desde el comienzo de la pandemia, 76.1 millones de personas han contraído el VIH, y las complicaciones relacionadas con el SIDA se han cobrado 35 millones de vidas.
  • En 2016, un millón de personas murieron a causa de enfermedades relacionadas con el SIDA. Esta es una disminución de 1.9 millones en 2005.
  • África oriental y meridional son las más afectadas. En 2016, 19.4 millones de personas en estas áreas vivían con el VIH, y otras 790,000 contrajeron el virus. La región tiene más de la mitad de todas las personas que viven con el VIH en el mundo.
  • Cada 9.5 minutos, alguien en Estados Unidos contrae el virus. Eso corresponde a más de 56,000 casos nuevos al año. Se estima que 1.1 millones de estadounidenses viven actualmente con el VIH, y 1 de cada 5 no sabe que lo tiene.
  • Cerca de 180,000 mujeres estadounidenses viven con el VIH. En Estados Unidos, casi la mitad de todos los nuevos casos ocurren en afroamericanos.
  • Sin tratamiento, una mujer con VIH tiene un 25% de probabilidades de transmitir el VIH a su bebé durante el embarazo o la lactancia. Con la terapia antirretroviral durante todo el embarazo y al evitar la lactancia materna, el riesgo es inferior al 2%.
  • En la década de los noventa, una persona con VIH de 20 años tenía una expectativa de vida de 19 años. Para 2011, había mejorado a 53 años. Hoy en día, la esperanza de vida es casi normal, si se empieza la terapia antirretroviral poco después de contraer el VIH.

A medida que el acceso a la terapia antirretroviral continúa mejorando en todo el mundo, es de esperar que estas estadísticas sigan cambiando. Conoce más estadísticas sobre el VIH.

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