Como muchos virus, el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) puede afectar a diferentes personas de diferentes maneras. Si alguien contrae VIH, podría experimentar síntomas persistentes u ocasionales. Además, sus síntomas podrían ser moderados o graves.

Su salud en general, la etapa del VIH y los pasos que toman para controlar su afección pueden afectar sus síntomas.

Uno de los síntomas más comunes del VIH es la fiebre. La fiebre aparece cuando la temperatura del cuerpo es más alta de lo normal. Diferentes elementos pueden causar fiebre relacionada con el VIH. Estas son algunas de las posibles causas y cuándo una persona debería buscar tratamiento para la fiebre.

Las personas con VIH pueden desarrollar fiebre por diversas razones. Pueden desarrollar fiebre como parte de una reacción adversa a los medicamentos. Las fiebres también son síntoma de muchas afecciones no relacionadas con el VIH, como gripe.

Otras causas incluyen:

VIH agudo

Alguien que recientemente contrajo VIH se considera en la fase inicial de la infección. A esta etapa se la llama con frecuencia infección aguda o primaria de VIH.

Una persona con VIH posiblemente empezará a mostrar síntomas de VIH dentro de las dos a cuatro semanas después de contraerlo. Las fiebres recurrentes o persistentes pueden ser uno de los primeros síntomas que experimentan. Su fiebre también puede estar acompañada por síntomas adicionales como:

  • ganglios linfáticos inflamados
  • sudores nocturnos
  • fatiga
  • dolor de garganta
  • erupción cutánea

Las fiebres son una respuesta inmune normal a las infecciones virales. Si alguien tiene una infección aguda de VIH, la fiebre persistente es una señal de que su sistema inmunitario todavía está funcionando relativamente bien.

Infecciones oportunistas

Si alguien ha estado viviendo con VIH por un período de tiempo más prolongado o ha desarrollado la etapa 3 del VIH, conocida como SIDA, las fiebres persistentes pueden ser una señal de una infección oportunista.

Una infección oportunista es aquella que ocurre debido a un sistema inmune debilitado. Cuando el sistema inmune está sano, puede contrarrestar muchas infecciones. Cuando está afectado por el VIH, puede ser menos probable que pueda protegerte contra ciertas bacterias, virus y hongos. Como resultado, una persona que vive con VIH puede desarrollar una infección oportunista.

Hay varios tipos diferentes de infecciones oportunistas. Pueden ser desde menores hasta extremadamente graves. Estos son algunos ejemplos:

  • neumonía
  • tuberculosis
  • algunos tipos de bronquitis
  • citomegalovirus (CMV)
  • herpes simple
  • candidiasis, también conocida como aftas
  • esofagitis por herpes

Malignidad

Un sistema inmune efectivo puede buscar y destruir algunos tipos de cáncer antes de que puedan crecer y causar problemas. Con un sistema inmune ineficaz, ciertos tipos de cáncer pueden desarrollarse y proliferar sin ser detectados. Las personas que viven con VIH están en riesgo más alto de desarrollar ciertos tipos de cáncer, que pueden causar fiebre.

Algunos de estos tipos de cáncer pueden incluir:

  • linfoma
  • cáncer cervical
  • Sarcoma de Kaposi (KS)
  • cáncer de pulmón
  • cáncer de próstata
  • cáncer anal

La duración de una fiebre dependerá de su causa y de los pasos que se tomen para controlarla.

La etapa inicial del VIH puede durar desde meses hasta años. Dentro de ese período de tiempo, una persona puede experimentar fiebres intermitentes que duran desde dos hasta cuatro semanas.

Si una fiebre se relaciona con una infección oportunista, su duración dependerá del tipo de infección, el tratamiento que recibe una persona y su condición general.

Si una fiebre es causada por un medicamento, lo que dure dependerá del medicamento, cuánto tiempo se toma y su condición general.

La mayoría de las fiebres no son graves y se resuelven solas. Sin embargo, en algunos casos, la fiebre podría ser una señal de un problema grave que requiere tratamiento. Un médico puede ayudar a identificar la causa de una fiebre y recetar el tratamiento adecuado.

Si alguien sospecha que ha estado expuesto al VIH, debería hacer una cita con su médico y pedir una prueba de VIH. Si experimenta fiebres recurrentes o síntomas no específicos, puede ser una señal de una infección aguda de VIH.

Si alguien ya recibió un diagnóstico de VIH, debería hacer una cita con su médico tan pronto como desarrolle fiebre. Puede ser una señal de una infección oportunista o problemas con su régimen de medicamentos. Si se deja sin tratamiento, su afección podría empeorar.

Una razón por la que es importante seguir el régimen de medicamentos para el VIH — e investigar cualquier posible problema — es que las personas con una carga viral no detectable no pueden transmitir el VIH, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Una carga viral no detectable se define en menos de 200 copias de ARN del VIH por mililitro (mL) de sangre. Esto puede lograrse con los medicamentos antirretrovirales.

En muchos casos, la hidratación y el descanso son todo lo que se necesita para tratar una fiebre. Dependiendo de su gravedad y causa, el médico también puede recomendar otros tratamientos. Por ejemplo, puede recomendar medicamentos de venta libre, como acetaminofeno (Tylenol) o ibuprofeno (Advil, Motrin).

Si alguien tiene una infección oportunista, su médico puede recetar antivirales, antibióticos u otros tipos de medicamentos. Si sospecha que la fiebre es causada por el medicamento, puede ajustarse el tratamiento.

El pronóstico de una persona depende de la gravedad y causa de la fiebre. En muchos casos, el diagnóstico y tratamiento tempranos pueden ayudar a mejorar el pronóstico de una persona. Una persona con fiebre por VIH debería pedirle a su médico más información sobre su afección específica, opciones de tratamiento y pronóstico.

Lee el artículo en inglés.

Edición en español por Stella Miranda el 9 de junio de 2021.

Versión original actualizada el 24 de abril de 2020.

Última revisión médica realizada el 9 de marzo de 2018.