El VIH es un virus que afecta el sistema inmunitario, específicamente las células CD4. Las células CD4 ayudan a proteger el cuerpo de las enfermedades. Distinto a otros virus que el sistema inmunitario puede combatir, al VIH no se lo puede eliminar de dicho sistema.

Los síntomas del VIH pueden variar significativamente de una persona a otra. No es probable que dos personas con VIH experimenten exactamente los mismos síntomas. Sin embargo, el VIH generalmente seguirá este patrón:

  • enfermedad aguda
  • período asintomático
  • infección avanzada

Aproximadamente el 80% de las personas que contraen el VIH experimentan síntomas similares a los del resfrío durante dos a cuatro semanas. Esta enfermedad similar al resfrío es conocida como infección aguda de VIH. La infección aguda de VIH es la etapa primaria del virus y dura hasta que el cuerpo haya creado anticuerpos contra este.

Los síntomas más comunes de esta etapa del VIH incluyen:

  • erupción corporal
  • fiebre
  • ardor de garganta
  • dolores de cabeza severos

Los síntomas menos comunes pueden incluir:

  • fatiga
  • ganglios linfáticos hinchados
  • úlceras en la boca o en los genitales
  • dolores musculares
  • dolor en las articulaciones
  • náuseas y vómitos
  • sudores nocturnos

Los síntomas usualmente duran de una a dos semanas. Cualquiera que tenga estos síntomas y piense que pudo haber contraído VIH debe considerar programar una cita con su proveedor de atención médica para realizarse exámenes.

Los síntomas del VIH generalmente son los mismos en las mujeres y los hombres. Uno de los síntomas del VIH que es único en los hombres es una úlcera en el pene.

El VIH puede ocasionar hipogonadismo o mala producción de hormonas sexuales, en cualquier sexo. Sin embargo, los efectos del hipogonadismo en hombres son más fáciles de observar que en las mujeres. Los síntomas de la testosterona baja, un aspecto del hipogonadismo, pueden incluir disfunción eréctil (DE).

Después que desaparecen los síntomas iniciales, el VIH no puede ocasionar ningún síntoma adicional durante meses o años. Durante este tiempo, el virus se reproduce y empieza a debilitar el sistema inmunitario. Una persona en esta etapa no se sentirá ni lucirá enferma, pero el virus todavía está activo. Pueden transmitir fácilmente el virus a otros. Por eso es que las pruebas tempranas, incluso para quienes se sienten bien, son tan importantes.

Esto puede tomar algún tiempo; sin embargo, el VIH puede debilitar eventualmente el sistema inmunitario de una persona. Una vez que sucede esto, el virus progresará a la etapa 3, con frecuencia llamada SIDA. El SIDA es la última etapa de la enfermedad. Una persona en esta etapa tiene un sistema inmunitario gravemente dañado, lo que la hace más susceptible a las infecciones oportunistas.

Estas son condiciones que normalmente el cuerpo debería contrarrestar, pero pueden ser dañinas para personas con VIH. Las personas que viven con VIH pueden observar que frecuentemente enferman de gripes, resfriados e infecciones micóticas. También podrían experimentar los siguientes síntomas del VIH en etapa 3:

  • náuseas
  • vómitos
  • diarrea persistente
  • fatiga crónica
  • pérdida rápida de peso
  • tos y dificultad para respirar
  • fiebre recurrente, escalofríos y sudores nocturnos
  • sarpullidos, llagas o lesiones en la boca o nariz, en los genitales o debajo de la piel
  • hinchazón prolongada de los ganglios linfáticos en las axilas, ingle o cuello
  • pérdida de memoria, confusión o trastornos neurológicos

A medida que el VIH avanza, ataca y destruye suficientes células CD4 para que el cuerpo ya no pueda contrarrestar infecciones y enfermedades. Cuando esto sucede, puede llegar a la etapa 3 del VIH. El tiempo que toma que el VIH avance hasta esta etapa puede ser cualquier lapso desde unos cuantos meses hasta 10 años o más.

Sin embargo, no todas las personas que tienen VIH avanzarán a la etapa 3. El VIH puede controlarse con un tipo de medicación llamada terapia antirretroviral. La combinación de medicamentos también es algunas veces conocida como terapia antirretroviral combinada (TARC) o terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA).

Este tipo de terapia con medicamentos puede evitar que el virus se reproduzca. Aunque usualmente puede detener el progreso del VIH y mejorar la calidad de vida, el tratamiento es más efectivo cuando se inicia tempranamente.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), aproximadamente 1.1 millones de estadounidenses tienen VIH. En 2016, el número estimado de diagnósticos de VIH en Estados Unidos fue de 39,782. Aproximadamente el 81% de dichos diagnósticos se encontraba entre varones mayores de 13 años de edad.

El VIH puede afectar a las personas de cualquier raza, género u orientación sexual. El virus se transmite de persona a persona a través del contacto con la sangre, el semen o fluidos vaginales que lo contengan. Tener relaciones sexuales con una persona VIH positiva y no usar un preservativo, incrementa significativamente el riesgo de contraerlo.

Las personas que son activas sexualmente o han compartido agujas deberán considerar pedir a su proveedor de atención médica una prueba de VIH, especialmente si notan cualquiera de los síntomas que presentamos aquí. Los CDC recomiendan pruebas tempranas para personas que usan drogas intravenosas, las que son activas sexualmente y tienen múltiples parejas, y las que han tenido relaciones sexuales con alguien que tiene VIH.

Realizar pruebas es rápido y simple, y solamente requiere una pequeña muestra de sangre. Muchas clínicas médicas, centros de salud comunitarios y programas de abuso de sustancias ofrecen pruebas de VIH. Un kit de prueba casera, como la Prueba casera de VIH OraQuick, se puede pedir en línea. Estas pruebas caseras no requieren enviar la muestra a un laboratorio. Un simple hisopo oral proporciona resultados en 20 a 40 minutos.

Los CDC estimaron que, en Estados Unidos, hasta 2015, el 15% de las personas que viven con VIH no saben que lo tienen. En los últimos años, el número de personas que viven con VIH se ha incrementado, mientras que el número anual de transmisiones nuevas del virus ha permanecido casi estable.

Es determinante conocer los síntomas del VIH y realizarse pruebas si existe la posibilidad de haber contraído el virus. Evitar la exposición a fluidos corporales que potencialmente transmiten el virus es una forma de prevención.

Estas medidas pueden ayudar a reducir el riesgo de contraer VIH:

  • Usa preservativos para sexo vaginal y anal. Cuando se usan correctamente, los preservativos son altamente efectivos para protegerte contra el VIH.
  • Evita las drogas intravenosas. Trata de no compartir ni reusar agujas. Muchas ciudades cuentan con programas para intercambio de agujas que proporcionan agujas estériles.
  • Toma precauciones. Siempre asume que la sangre podría estar infectada. Utiliza guantes de látex y otras barreras para la protección.
  • Hazte una prueba de VIH. Hacerse una prueba es la única forma de saber si se ha transmitido el VIH o no. Aquellas personas que den positivo para VIH pueden recibir el tratamiento que necesitan, al igual que tomar acciones para reducir el riesgo de transmitir el virus a otras personas.

No hay cura para el VIH. Sin embargo, recibir un diagnóstico inmediato y un tratamiento temprano puede retrasar el avance de la enfermedad y mejorar significativamente la calidad de vida. Para los recursos relacionados con el tratamiento de VIH en Estados Unidos, visita AIDSinfo.

Un estudio de 2013 determinó que las personas con VIH podrían tener una expectativa de vida casi normal, si empiezan el tratamiento antes de que su sistema inmunológico se dañe gravemente. Adicionalmente, un estudio del Instituto Nacional de Salud (NIH, en inglés) determinó que el tratamiento temprano ayudó a las personas con VIH a reducir su riesgo de transmitir el virus a sus parejas.

Estudios recientes han indicado que cumplir con el tratamiento, de tal manera que el virus se haga indetectable en la sangre, hace que sea virtualmente imposible transmitirlo a una pareja. La Campaña de Acceso a la Prevención, respaldada por los CDC, ha promovido este hallazgo a través de su campaña Indetectable = Intransmisible (I=I).

P:

¿Qué tan pronto debo hacerme pruebas de VIH?

R:

Según con los lineamientos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), todas las personas, desde los 13 a los 64 años de edad, deberían realizarse pruebas de VIH voluntariamente, tal como lo harían con cualquier otra enfermedad, y como parte de las revisiones médicas regulares. Si estás preocupado por haber estado expuesto a la enfermedad, debes consultar a tu proveedor de atención médica de inmediato. Si te haces la prueba, HIV.gov dice que el 97% de las personas darán positivo para VIH dentro de los 3 meses posteriores a la exposición.

Las respuestas del Dr. Mark R. LaFlamme representan las opiniones de nuestros expertos médicos. Todo el contenido es estrictamente informativo y no debe ser considerado consejo médico.

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