El cáncer de mama inflamatorio (CMI) es una forma poco común y agresiva de cáncer de mama que se produce cuando las células malignas bloquean los vasos linfáticos de la piel del seno. El CMI es diferente de otras formas de cáncer de mama porque comúnmente no causa un bulto o masa.

Este cáncer representa solo del 1 por ciento al 5 por ciento de todos los casos de cáncer de mama. Tiene una tasa de supervivencia a 5 años del 40 por ciento. Es importante reconocer las señales del cáncer de mama inflamatorio y hablar con un médico de inmediato si notas cambios en el seno.

Debido a que el CMI es una forma agresiva de cáncer, la enfermedad puede avanzar rápidamente en días, semanas o meses. Por eso, recibir un diagnóstico temprano es extremadamente importante.

Si bien usualmente no se desarrolla un bulto característico de otros cánceres de mama, es posible que tengas varios de los siguientes síntomas.

Decoloración de los senos

Una señal temprana de cáncer de mama inflamatorio es la decoloración del seno. Una pequeña sección puede aparecer enrojecida, rosada o violeta.

La decoloración puede verse como un hematoma, por lo que es posible que no la consideres nada grave. Pero el enrojecimiento de los senos es un síntoma clásico del cáncer de mama inflamatorio. No ignores los moretones inexplicables en tu seno.

Dolor en los senos

Debido a la naturaleza inflamatoria de este cáncer en particular, tu seno puede verse y sentirse diferente. Por ejemplo, la inflamación puede hacer que tu seno se sienta caliente al tacto. También podrías tener sensibilidad y dolor en los senos.

Acostarse boca abajo puede causarte molestias. Dependiendo de la gravedad de la sensibilidad, usar un sostén puede ser doloroso. Además del dolor y la sensibilidad, el CMI puede causar picazón persistente en el seno, especialmente alrededor del pezón.

Hoyuelos en la piel

Otro signo revelador de cáncer de mama inflamatorio es la formación de hoyuelos en la piel o piel de naranja. Los hoyuelos, que pueden hacer que la piel se parezca a la piel de una naranja, es una señal preocupante.

Cambio en la apariencia del pezón

Un cambio en la forma del pezón es otra posible señal temprana de cáncer de mama inflamatorio. Tu pezón puede volverse plano o retraerse dentro del seno.

Una prueba de pellizco puede ayudar a determinar si tus pezones están planos o invertidos. Coloca el pulgar y el índice alrededor de la areola y aprieta suavemente. Un pezón normal se mueve hacia adelante después de pellizcarlo. Un pezón plano no se mueve hacia adelante ni hacia atrás. Un pellizco hace que un pezón invertido se retraiga hacia el seno.

Tener pezones planos o invertidos no significa necesariamente que tengas cáncer de mama inflamatorio. Estos tipos de pezones son normales para algunas mujeres y no son motivo de preocupación. Por otro lado, si tus pezones cambian, habla con tu médico de inmediato.

Ganglios linfáticos agrandados

El CMI puede causar agrandamiento de los ganglios linfáticos. Si sospechas que tus ganglios linfáticos debajo del brazo o por encima de la clavícula se han agrandado, consulta a tu médico rápidamente.

Cambio repentino en el tamaño de los senos

El cáncer de mama inflamatorio puede cambiar la apariencia de los senos. Este cambio puede ocurrir de repente. Debido a que este cáncer puede causar inflamación e hinchazón, puede ocurrir agrandamiento o engrosamiento de los senos.

El seno afectado puede parecer notablemente más grande que el otro seno o sentirse pesado y duro. Algunas mujeres con CMI también experimentan una disminución en el tamaño de sus senos.

Si siempre has tenido senos simétricos y notas un aumento o disminución repentina en el tamaño de uno de los senos, habla con tu médico para descartar un cáncer de mama inflamatorio.

Si tienes alguno de los síntomas anteriores, podrías pensar que tienes cáncer de mama inflamatorio. Antes de que entres en pánico, es importante tener en cuenta que los síntomas del CMI pueden parecerse a los de la mastitis, una infección mamaria.

La mastitis puede causar hinchazón, dolor y enrojecimiento en los senos. Esta afección es más común en mujeres que amamantan, pero también puede desarrollarse en mujeres que no lo hacen. La infección puede ser causada por un conducto de leche bloqueado o por bacterias que ingresan a la piel a través de una grieta o lesión alrededor del pezón.

La mastitis también puede causar fiebre, dolor de cabeza y secreción del pezón. Estos tres síntomas no son típicos del CMI. Dado que los síntomas de la mastitis y el cáncer de mama inflamatorio pueden confundirse, nunca debes autodiagnosticarte con ninguna de las dos afecciones.

Deja que sea tu médico quien haga el diagnóstico. Si tienes mastitis, tu médico puede recetarte antibióticos para tratar la infección. Tus síntomas deberían mejorar en un par de días. Es poco común que la mastitis cause un absceso mamario, que tu médico podría tener que drenar.

Si tu médico te diagnostica mastitis, pero la infección no mejora o empeora, programa rápidamente una cita de seguimiento.

La mastitis que no responde a los antibióticos podría ser cáncer de mama inflamatorio. Tu médico puede programar una prueba por imágenes o una biopsia para diagnosticar o descartar cáncer.

Después de recibir un diagnóstico de cáncer de mama inflamatorio, el siguiente paso es que tu médico defina la etapa del cáncer. Para hacer esto, tu médico puede pedir más pruebas por imágenes, como una tomografía computarizada o una gammagrafía ósea, para ver si el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos u a otras partes del cuerpo.

El tratamiento para el cáncer de mama inflamatorio puede incluir:

  • quimioterapia, que es una combinación de medicamentos para matar las células cancerosas
  • cirugía para extirpar el seno y los ganglios linfáticos afectados
  • radioterapia, que utiliza rayos de energía de alta potencia para destruir y detener la propagación de células cancerosas

Un diagnóstico de cáncer es devastador y aterrador. Tus posibilidades de vencer la enfermedad aumentan con un diagnóstico temprano e iniciando el tratamiento lo antes posible.

Mientras te sometes al tratamiento, busca apoyo para afrontar tu enfermedad. La recuperación puede ser una montaña rusa de emociones. Es importante conocer tu afección y las opciones de tratamiento.

También busca el apoyo de otros. Esto podría incluir unirse a un grupo de apoyo local para pacientes y sobrevivientes de cáncer, trabajar con un terapeuta que ayude a los pacientes de cáncer, o confiar en familiares y amigos.

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