El signo o síntoma de Lhermitte, también llamado fenómeno de Lhermitte o el fenómeno de silla del barbero, con frecuencia se asocia a la esclerosis múltiple (EM).

Esta es una sensación repentina e incómoda que va desde tu cuello hacia tu columna vertebral cuando flexionas tu cuello. El signo de Lhermitte con frecuencia se describe como una descarga eléctrica o sensación de zumbido.

Tus fibras nerviosas están cubiertas por una capa protectora llamada mielina. En la EM, tu sistema inmunitario ataca tus fibras nerviosas, destruyendo la mielina que reduce la señal que viaja entre los nervios.

Tus nervios dañados no pueden retrasar los mensajes, lo cual causa una diversidad de síntomas físicos, incluyendo dolor en los nervios. El signo de Lhermitte es uno de varios posibles síntomas de la EM que causan dolor en los nervios.

Los estudios sobre la prevalencia son escasos. Sin embargo, un estudio del 2015 determinó que el 16 por ciento de las personas con EM experimentaron el síntoma.

En 1917, los neurólogos franceses Pierre Marie y Charles Chatelin fueron los primeros en describir el síntoma.

En 1924, el neurólogo francés Jean Lhermitte publicó el estudio al que se le acredita haber divulgado ampliamente el síntoma. También fue la primera persona en observar que el síntoma estaba relacionado con la EM.

Lhermitte consultó un caso de una mujer que se quejaba de:

  • dolor de estómago
  • diarrea
  • mala coordinación del lado izquierdo del cuerpo
  • incapacidad de flexionar rápidamente la mano derecha

Estos síntomas son consistentes con lo que se conoce como EM. La mujer también reportó una sensación eléctrica en el cuello, espalda y dedos de los pies. Esta sensación posteriormente se llamó síndrome de Lhermitte.

El signo de Lhermitte es causado por los nervios que ya no están recubiertos con mielina. Estos nervios dañados causan un retraso en enviar las señales al área dañada en donde existe tensión o distensión de la columna vertebral como cuando flexionas tu cuello.

El signo de Lhermitte es común en la EM, pero no es exclusivo de la afección. Las personas con lesiones o inflamación en la columna vertebral también podrían tener estos síntomas. Un estudio de 2015 sugirió que lo siguiente puede causar el signo de Lhermitte:

  • mielitis transversa, o inflamación en la columna vertebral
  • la enfermedad de Bechet, una enfermedad autoinmune que causa daño a los vasos sanguíneos y lesiones en la boca
  • lupus
  • hernia discal o compresión de la columna vertebral
  • deficiencia grave de vitamina B12
  • trauma físico

Habla con tu médico si crees que estas afecciones podrían hacer que sientas el dolor singular del signo de Lhermitte.

El signo de Lhermitte principalmente causa una sensación eléctrica que viaja hacia tu cuello y espalda. También puedes tener esta sensación en tus brazos, piernas, dedos de las manos y de los pies. La sensación de conmoción suele ser breve e intermitente. Sin embargo, puede sentirse fuerte mientras dura.

El dolor usualmente es más prominente cuando:

  • inclinas la cabeza hacia tu pecho
  • giras el cuello de manera inusual
  • estás cansado o con mucho calor

Aunque inclinarse hacia adelante o la sensación que causa el signo de Lhermitte provocan dolor, no es peligroso y no causará más daños a tu columna ni empeorará tu EM.

Algunos posibles tratamientos que pueden ayudar a minimizar las sensaciones causadas por el signo de Lhermitte incluyen:

  • medicamentos, como esteroides y medicamentos anticonvulsivos
  • ajuste y control de la postura
  • técnicas de relajación

Habla con tu médico sobre qué opciones de tratamiento son mejores para ti.

Medicamentos y procedimientos

Tu médico puede recetarte medicamentos anticonvulsivos para ayudar a controlar el dolor. Estos medicamentos ayudan a controlar los impulsos eléctricos de tu cuerpo.

Tu médico también podría recomendar esteroides si el signo de Lhermitte es parte de un relapso general de EM.

El medicamento también puede reducir el dolor en los nervios que comúnmente se relacionan con la EM.

Otros procedimientos que puedes probar incluyen estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS, en inglés). TENS produce una carga eléctrica que puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor.

Los campos electromagnéticos dirigidos a áreas fuera de tu cráneo también pueden ayudar a tratar el signo de Lhermitte y otros síntomas comunes de la EM.

Se requiere una investigación más concluyente sobre este método y TENS.

Cambios en el estilo de vida

Los cambios en el estilo de vida que pueden hacer que tus síntomas se vuelvan más controlables incluyen:

  • usar collarín, que puede evitar que inclines tu cuello demasiado y que empeore el dolor
  • trabajar con un fisioterapeuta para mejorar tu postura, lo que puede ayudar a prevenir un episodio
  • respiración profunda y ejercicios de estiramiento para ayudar a reducir tu dolor

Los síntomas de la EM como el signo de Lhermitte, especialmente en la forma remitente recurrente de la EM, con frecuencia empeoran en momentos de estrés físico o emocional.

Prueba dormir suficiente, mantener la calma y controlar tus niveles de estrés para ayudar a controlar tus síntomas. También puede ser útil hablar con otras personas sobre lo que estás viviendo.

La meditación que te estimula a enfocarte en tus emociones y pensamientos también puede ayudarte a controlar tu dolor en los nervios. La investigación muestra que las intervenciones basadas en la meditación pueden ayudarte a controlar el efecto que el dolor en los nervios tiene en tu salud mental.

Antes de hacer cambios en tu estilo de vida para tratar el signo de Lhermitte, habla con tu médico.

El signo de Lhermitte puede irritarte, especialmente si no estás familiarizado con él. Consulta a tu médico de inmediato si empiezas a tener sensaciones como descargas eléctricas en tu cuerpo cuando te inclinas o flexionas los músculos de tu cuello.

El signo de Lhermitte es un síntoma común de la EM. Si te han diagnosticado con EM, busca tratamiento regular para este y otros síntomas que surjan. El signo de Lhermitte puede controlarse fácilmente si conoces los movimientos que lo desencadenaron.

Cambiar gradualmente tu comportamiento para minimizar el dolor y el estrés de esta afección puede mejorar significativamente tu calidad de vida.