Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés), aproximadamente 1.1 millones de estadounidenses viven con VIH. Más del 15% de las personas que viven con VIH no saben que lo tienen. Además de no recibir el tratamiento que necesitan, pueden transmitir el virus a otros sin saberlo. De hecho, el 30% de los nuevos casos de VIH son transmitidos por personas no diagnosticadas.

Las recomendaciones de 2006 para la prueba del VIH de los CDC aconsejan a los profesionales de la salud que realicen exámenes de detección de rutina del VIH como parte de la atención médica. Las pruebas de detección del VIH deben hacerse al menos una vez en la vida en el caso de los adultos, y de forma regular para personas con riesgo continuo de contagiarse. Pero algunos proveedores no están implementando estas directrices. Muchos estadounidenses nunca se han hecho la prueba del VIH.

Cualquiera que no se haya hecho la prueba del VIH debería considerar pedirle una a su proveedor de atención médica. También puede buscar pruebas de VIH gratuitas y anónimas en una clínica cercana.

Las pruebas de VIH de rutina se deben realizar en todos los entornos de atención médica, aconsejan los CDC. Las personas que tienen comportamientos que los ponen en mayor riesgo de contraer el VIH deben hacerse la prueba al menos una vez al año.

Los factores de riesgo conocidos incluyen:

  • tener varias parejas sexuales
  • tener relaciones sexuales sin condones
  • tener parejas con VIH
  • usar drogas intravenosas

La prueba del VIH también se recomienda:

  • antes de que una persona comience una nueva relación sexual
  • si una mujer se entera de que está embarazada
  • si una persona tiene síntomas de otra infección de transmisión sexual (ITS)

Si alguien ha contraído el VIH, la detección y el tratamiento tempranos pueden mejorar su estado emocional, reducir el riesgo de progresión de la enfermedad y prevenir el desarrollo de la etapa 3 del virus, el SIDA. También puede reducir su riesgo de transmitir el virus a otras personas.

Las personas que saben que han estado expuestas al VIH deben buscar atención lo antes posible. En algunos casos, si reciben tratamiento dentro de las 72 horas de la exposición, su proveedor de atención médica puede recetarles profilaxis posterior a la exposición (PEP, en inglés). Estos medicamentos de emergencia pueden ayudar a reducir sus posibilidades de contraer el VIH después de haber estado expuestos.

Se pueden usar varias pruebas diferentes para detectar el VIH. Para estas pruebas se puede usar muestras de sangre o muestras de saliva. Las muestras de sangre se pueden obtener mediante un pinchazo en el dedo en el consultorio o la extracción de sangre en un laboratorio.

No todas las pruebas requieren una muestra de sangre o ir a una clínica. En 2012, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, en inglés) aprobó la prueba de VIH OraQuick para realizar en casa. Es la primera prueba rápida de diagnóstico del VIH de uso casero.

Si una persona cree que ha contraído el VIH, puede tomar de uno a seis meses después de la transmisión para que una prueba estándar produzca resultados positivos. Estas pruebas estándar detectan los anticuerpos contra el VIH en lugar del virus en sí. Un anticuerpo es un tipo de proteína que combate los patógenos.

Según Avert, los exámenes de VIH de tercera generación, como las pruebas ELISA, solo pueden detectar el VIH tres meses después de la exposición al virus. Esto se debe a que el cuerpo produce una cantidad detectable de anticuerpos en tres meses.

Las pruebas de VIH de cuarta generación, que buscan anticuerpos y el antígeno p24, pueden detectar el VIH un mes después de la transmisión. Los antígenos son sustancias que causan una respuesta inmune en el cuerpo.

Según el sitio “Go Ask Alice!” de la Universidad de Columbia, el 97% de las personas con VIH producen una cantidad detectable de anticuerpos en tres meses. Si bien algunos pueden tardar seis meses en producir una cantidad detectable, esto es raro.

Si una persona cree que ha estado expuesta al VIH, debe informarlo a su proveedor de atención médica. Se puede usar una prueba de carga viral que mida directamente el virus para detectar si alguien ha adquirido el VIH recientemente.

Si una persona ha sido diagnosticada con VIH, es importante que controle su condición regularmente. Su proveedor de atención médica puede usar varias pruebas para hacer esto. Las dos medidas más comunes para evaluar la transmisión del VIH son el conteo de CD4 y la carga viral.

Conteo de células CD4

El VIH ataca y destruye las células CD4, que son un tipo de glóbulos blancos que se encuentran en el cuerpo. Sin tratamiento, el conteo de las células CD4 disminuirá con el tiempo a medida que el virus las ataque. Si el conteo de CD4 de una persona disminuye a menos de 200 células por milímetro cúbico de sangre, será diagnosticada con SIDA.

El tratamiento temprano y efectivo puede ayudar a una persona a mantener un conteo de CD4 saludable y prevenir el desarrollo del SIDA. Si el tratamiento funciona, el conteo de CD4 debe permanecer nivelado o aumentar. Este conteo también es un buen indicador de la función inmune general.

Si el conteo de CD4 de una persona cae por debajo de determinados niveles, su riesgo de desarrollar ciertas enfermedades aumenta sustancialmente. Dependiendo de su conteo de CD4, su médico puede recomendar antibióticos profilácticos para ayudar a prevenir estas infecciones.

Carga viral

La carga viral mide la cantidad de VIH en la sangre. Si la carga viral de una persona es baja o indetectable, es menos probable que desarrolle SIDA o experimente su disfunción inmune asociada.

También es menos probable que la persona transmita el VIH a otros cuando su carga viral es indetectable. Si toma sus medicamentos con constancia y el virus es indetectable, se considera que no puede transmitir el virus a una pareja.

El proveedor de atención médica puede medir la carga viral para controlar la efectividad del tratamiento del VIH y el estado de la enfermedad. El tratamiento efectivo debería reducir la carga viral a niveles indetectables. Si la carga viral indetectable de una persona se mantiene así, es poco probable que desarrolle SIDA.

Resistencia a los medicamentos

El proveedor de atención médica también puede ordenar pruebas para saber si una cepa de VIH es resistente a los medicamentos que se utilizan en el tratamiento. Esto puede ayudarlo a decidir qué régimen de medicamentos contra el VIH es el más apropiado.

Otras pruebas

El proveedor de atención médica también podría usar otras pruebas para comprobar si alguien tiene complicaciones comunes del VIH o efectos secundarios del tratamiento. Por ejemplo, se pueden realizar pruebas periódicas para:

  • controlar la función hepática
  • controlar la función de los riñones
  • verificar si hay cambios cardiovasculares y metabólicos

También podrían realizar exámenes físicos y pruebas para detectar otras afecciones asociadas con el VIH o el SIDA, como otras ITS, infecciones del tracto urinario (ITU) o tuberculosis. Un conteo de CD4 por debajo de 200 células por milímetro cúbico no es la única señal de que el VIH ha progresado a SIDA. El SIDA también se puede definir por la presencia de ciertas enfermedades o infecciones oportunistas, que incluyen:

  • enfermedades micóticas, como coccidioidomicosis o criptococosis
  • candidiasis o infección fúngica en los pulmones, la boca o el esófago
  • histoplasmosis, un tipo de infección pulmonar
  • neumonía por el hongo Pneumocystis jiroveci, que anteriormente se conocía como neumonía por el hongo Pneumocystis carinii
  • neumonía recurrente
  • tuberculosis
  • mycobacterium avium complex, una infección bacteriana
  • úlceras crónicas por herpes simple, que duran más de un mes
  • enfermedades intestinales: isosporiasis y criptosporidiosis
  • bacteriemia recurrente por salmonella
  • toxoplasmosis, una infección parasitaria del cerebro
  • leucoencefalopatía multifocal progresiva (LMP), una enfermedad del cerebro
  • cáncer cervical invasivo
  • sarcoma de Kaposi (SK)
  • linfoma
  • síndrome consuntivo o pérdida de peso extrema

Si una persona ha sido diagnosticada con VIH, es importante que controle su salud de cerca e informe cualquier cambio a su proveedor de atención médica. Los nuevos síntomas podrían ser un signo de una infección o enfermedad oportunista. En algunos casos, podría ser una señal de que su tratamiento contra el VIH no funciona correctamente o que su afección ha progresado.

El diagnóstico temprano y el tratamiento efectivo pueden mejorar su estado emocional, y reducir el riesgo de progresión del VIH.

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