El virus de la hepatitis C (VHC) ocasiona la hepatitis C, una infección del hígado contagiosa.

La hepatitis C crónica ocurre cuando una infección del VHC no recibe tratamiento. Con el tiempo, esta ocasiona daño hepático y, algunas veces, cáncer hepático. Aproximadamente 3.5 millones de personas en Estados Unidos tienen hepatitis C crónica.

La hepatitis C aguda ocurre en los primeros seis meses después de haber contraído el virus, aunque posiblemente no experimentes ningún síntoma. Algunas personas pueden luchar contra una infección aguda sin ningún problema médico a largo plazo.

La hepatitis C se propaga a través del contacto con la sangre de una persona con una infección del HVC. La causa más común de la hepatitis C es compartir agujas con una persona infectada. La infección también se puede transmitir a través de agujas para tatuajes no esterilizadas. Las madres pueden transmitir el virus a sus bebés al nacer, pero no a través de la lactancia materna.

Aunque las posibilidades son bajas, la infección puede propagarse a través del contacto con sangre fresca o seca. Cuando limpies la sangre dispersa, utiliza guantes de hule y una mezcla de 1 parte de cloro de uso casero y 10 partes de agua.

A diferencia de la gripe o el resfriado común, la hepatitis no es aerotransportada. Esto significa que no se puede transmitir a través de estornudos, tos o al compartir tu comida con alguien más. De igual manera, no puedes contraerla al besar o abrazar a alguien con el virus.

Existe un pequeño riesgo de infección si compartes los artículos de cuidado personal que tienen contacto con sangre infectada, como un cepillo de dientes o una rasuradora.

El riesgo de la transmisión o contagio por contacto sexual es muy bajo si la pareja es monógama. Sin embargo, deberás usar un preservativo si tú y tu pareja han tenido múltiples relaciones sexuales o relaciones sexuales con alguien que sabes que tiene hepatitis C.

En cuanto a los viajes, no puedes contraer el virus en el extranjero a menos que tengas contacto con sangre infectada o recibas productos sanguíneos que contengan el VHC.

Muchas personas con hepatitis C no saben que la tienen hasta varios meses o años posteriores a la transmisión. Los síntomas pueden no manifestarse hasta seis meses o más después de contraer la infección inicial.

Si la infección se deja sin tratamiento, se pueden desarrollar los siguientes síntomas:

  • ictericia
  • fiebre
  • dolor abdominal
  • náuseas
  • diarrea
  • fatiga
  • orina de color oscuro o heces de color claro

Si la infección se convierte en crónica, puede afectar tu hígado y producir los siguientes síntomas:

  • líquidos abdominales
  • hinchazón
  • un patrón de venas en forma de estrella en tu abdomen
  • picazón
  • hematomas
  • hemorragias

Las personas que comparten agujas están en mayor riesgo de contraer y contagiar la hepatitis C. Realizarse un tatuaje con agujas sin la limpieza adecuada, también puede propagar la infección.

Están en mayor riesgo las personas que:

  • tienen VIH
  • trabajan en el cuidado de la salud
  • recibieron sangre o productos sanguíneos antes de 1987
  • recibieron el órgano de un donante o recibieron hemodiálisis por deficiencia renal

No hay vacuna para la hepatitis C, así que la mejor manera de prevenirla es evitar cualquier situación en la que puedas tener contacto con la sangre de alguien, como:

  • Compartir agujas. Evita esta práctica y sé cuidadoso cuando deseches las usadas.
  • Compartir artículos personales. Evita compartir tu cepillo de dientes, rasuradora o cortaúñas con alguien con el VHC.
  • Ir al médico. Asegúrate de que los profesionales del cuidado de la salud usen guantes nuevos antes de que te examinen.
  • Actividad sexual. Utiliza un preservativo si no estás en una relación monógama y tienes múltiples parejas sexuales.
  • Hacerse un tatuaje. Asegúrate de que tu tatuador utilice los instrumentos de un paquete sellado. Esto indica que han sido esterilizados.

No todas las personas con hepatitis C necesitan tratamiento. Algunos solo necesitan exámenes regulares y pruebas de sangre para monitorear la función hepática, especialmente si tienen una infección aguda. Otros pueden recibir una receta de medicamentos antivirales por varias semanas para eliminar el virus de su cuerpo.

Si consideras que has tenido contacto con el VHC, visita a tu médico inmediatamente para que te examine e indique un posible tratamiento.

Los Servicios de Prevención de Estados Unidos recomiendan pruebas de hepatitis C a las personas en riesgo elevado y adultos que nacieron entre 1945 y 1965.

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