La espirometría es una prueba que utilizan los médicos para medir qué tan bien están funcionando los pulmones. La prueba consiste en medir el flujo de aire que entra y sale de los pulmones.

Para realizar una prueba de espirometría, debes sentarte y respirar a través de una pequeña máquina llamada espirómetro. Este dispositivo médico registra la cantidad de aire que inhalas y exhalas, así como la velocidad de la respiración.

Las pruebas de espirometría se utilizan para diagnosticar las siguientes afecciones:

  • EPOC
  • asma
  • enfermedad pulmonar restrictiva (como fibrosis pulmonar intersticial)
  • otros trastornos que afectan la función pulmonar

También le permiten a tu médico monitorear las afecciones pulmonares crónicas para asegurar que tu tratamiento actual esté ayudando a mejorar tu respiración.

La espirometría suele realizarse como parte de un grupo de pruebas conocidas como pruebas de función pulmonar.

No debes fumar una hora antes de una prueba de espirometría. También tendrás que evitar consumir alcohol ese día. Comer en grandes cantidades también podría afectar tu capacidad para respirar.

No uses ropa tan ajustada que pueda impedir que respires bien. Tu médico también podría indicarte si es necesario evitar el uso de medicamentos respiratorios inhalados u otros medicamentos antes de la prueba.

Una prueba de espirometría suele durar unos 15 minutos y, por lo general, se realiza en el consultorio de tu médico. Esto es lo que sucede durante un procedimiento de espirometría:

  1. Estarás sentado en una silla en una sala de examen en el consultorio de tu médico. Tu médico o enfermera te coloca un clip en la nariz para mantener ambas fosas nasales cerradas. También te colocarán una mascarilla respiratoria en forma de taza alrededor de la boca.
  2. Luego, tu médico o enfermera te indicará que inhales profundamente para tomar aire, contengas la respiración durante unos segundos y luego exhales tan fuerte como puedas en la mascarilla respiratoria.
  3. Repetirás esta prueba al menos tres veces para que el médico se asegure de que hay consistencia en tus resultados. Tu médico o enfermera podría pedirte que repitas la prueba más veces si hay mucha variación entre los resultados. Tomarán el valor más alto de tres lecturas de prueba con los valores más cercanos y lo usarán como el resultado final.

Si tienes evidencia de un trastorno respiratorio, tu médico podría recetarte un medicamento inhalado conocido como broncodilatador para abrir tus pulmones después de la primera ronda de pruebas. Luego te pedirán que esperes 15 minutos antes de realizar otra serie de mediciones. Después, tu médico comparará los resultados de las dos mediciones para ver si el broncodilatador ayudó a aumentar tu flujo de aire.

Cuando se usa para monitorear los trastornos respiratorios, una prueba de espirometría suele realizarse una vez al año o una vez cada dos años para monitorear los cambios en la respiración en personas con EPOC o asma bien controlados. Cuando una persona tiene problemas respiratorios más graves o problemas respiratorios que no están bien controlados, se le recomienda hacer las pruebas de espirometría con mayor frecuencia.

Son pocas las complicaciones que pueden presentarse durante o después de una prueba de espirometría. Es posible que te sientas un poco mareado o que te falte el aire inmediatamente después de realizar la prueba. En casos muy poco frecuentes, la prueba puede provocar problemas respiratorios graves.

La prueba requiere un poco de esfuerzo, así que no se recomienda si tuviste una afección cardíaca recientemente o si tienes otros problemas cardíacos.

Los resultados normales de una prueba de espirometría varían de una persona a otra. Están basados en la edad, altura, raza y sexo. Tu médico calcula el valor normal previsto para ti antes de realizar la prueba. Una vez terminada la prueba, analizan tu puntuación y comparan ese valor con el valor previsto. El resultado se considera normal si la puntuación es 80% o más del valor previsto.

Puedes obtener una idea general de tu valor normal previsto con una calculadora de espirometría. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades proporcionan una calculadora que te permite ingresar tus datos específicos. Si ya conoces los resultados de tu espirometría, también puedes introducirlos, y la calculadora te indicará qué porcentaje de los valores previstos corresponde a tus resultados.

La espirometría mide dos factores clave: la capacidad vital forzada (CVF) y el volumen espiratorio máximo en el primer segundo (VEMS1). Tu médico también los analiza de forma combinada, con un número conocido como la relación VEMS1/CVF. Si tus vías respiratorias están obstruidas, la cantidad de aire que puedes expulsar rápidamente de tus pulmones se verá reducida. Esto se traduce en un valor VEMS1 más bajo y una menor relación VEMS1/ CVF.

Medición de CVF

Una de las principales medidas de espirometría es la CVF, que es la mayor cantidad total de aire que puedes exhalar con fuerza después de inhalar tan profundamente como puedas. Si tu CVF es más baja de lo normal, algo está restringiendo tu respiración.

Los resultados normales o anormales se evalúan de manera diferente entre adultos y niños:

Para los niños entre las edades de 5 a 18:

Porcentaje del valor de CVF previstoResultado
80% o superiornormal
menos del 80%anormal

Para adultos:

CVFResultado
es mayor o igual que el límite inferior del valor normalnormal
es menor que el límite inferior del valor normalanormal

Una CVF anormal podría deberse a una enfermedad pulmonar restrictiva u obstructiva, por lo que se requieren otros tipos de mediciones de espirometría para determinar el tipo de enfermedad pulmonar. Una enfermedad pulmonar obstructiva o restrictiva podría presentarse sola, pero es posible tener una mezcla de estos dos tipos al mismo tiempo.

Medición de VEMS1

La segunda medición clave de la espirometría es el volumen espiratorio forzado (VEMS1). Esta es la cantidad de aire que puedes expulsar de los pulmones en un segundo. Puede ayudar a tu médico a evaluar la gravedad de tus problemas respiratorios. Una lectura de VEMS1 más baja de lo normal muestra que podrías tener una obstrucción respiratoria significativa.

Tu médico usará tu medición de VEMS1 para evaluar la gravedad de las anomalías. En el siguiente gráfico se describe lo que se considera normal y anormal en los resultados del VEMS1 en la espirometría, según las pautas de la Sociedad Torácica Americana:

Porcentaje del valor de VEMS1 previstoResultado
80% o superiornormal
70% – 79%levemente anormal
60% – 69%moderadamente anormal
50% – 59%moderada a severamente anormal
35% – 49%severamente anormal
Menos del 35%muy severamente anormal

Relación VEMS1/CVF

Los médicos suelen analizar la CVF y el VEMS1 por separado y luego calculan su relación VEMS1/CVF. La relación VEMS1/CVF es un número que representa el porcentaje de tu capacidad pulmonar que puedes exhalar en un segundo. Cuanto mayor sea el porcentaje derivado de tu relación VEMS1/CVF, cuando no hay una enfermedad pulmonar restrictiva que cause una relación VEMS1/CVF normal o elevada, más sanos estarán tus pulmones. Una proporción baja sugiere que algo está bloqueando tus vías respiratorias:

EdadRelación VEMS1/CVF baja
5 a 18 añosmenos del 85%
adultosmenos del 70%

La espirometría produce un gráfico que muestra tu flujo de aire a lo largo del tiempo. Si tus pulmones están sanos, las puntuaciones de CVF y VEMS1 se trazan en un gráfico que podría verse así:

Si tus pulmones estuvieran obstruidos de alguna manera, el gráfico podría verse así:

Si tu médico determina que tus resultados son anormales, es probable que realice otras pruebas para determinar si la causa de tu dificultad para respirar es un trastorno respiratorio. Estas pruebas podrían incluir radiografías de tórax y senos paranasales o análisis de sangre.

Las principales afecciones pulmonares que causarán resultados anormales en la espirometría incluyen enfermedades obstructivas como el asma y la EPOC, y enfermedades restrictivas como la fibrosis pulmonar intersticial. Tu médico también puede hacerte pruebas para detectar afecciones que ocurren comúnmente junto con los trastornos respiratorios, y que pueden empeorar tus síntomas. Estos incluyen acidez, fiebre del heno y sinusitis.

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