Usar una mascarilla facial ayuda a que las personas se sientan protegidas y tranquilas. Pero, ¿puede una mascarilla quirúrgica evitar que te expongas o transmitas ciertas enfermedades infecciosas?

Y si las mascarillas sí te protegen de enfermedades infecciosas, como COVID-19, ¿hay una manera adecuada de ponérselas, quitárselas y desecharlas? Sigue leyendo para averiguarlo.

Se trata de una mascarilla desechable, holgada, de forma rectangular. Tiene bandas o ligas elásticas que se pueden enlazar detrás de las orejas o atar detrás de la cabeza para mantenerla en su lugar. Algunas tienen una cinta metálica en la parte superior, la cual se puede apretar para ajustar la mascarilla alrededor de la nariz.

Una mascarilla quirúrgica de tres capas que se use adecuadamente puede ayudar a bloquear la transmisión de microorganismos de partículas grandes provenientes de gotas, aerosoles, salpicaduras y pequeños chorros. La mascarilla también podría reducir la probabilidad de contacto mano-rostro.

Las tres capas de las mascarillas quirúrgicas funcionan de la siguiente manera:

  • La capa exterior repele el agua, la sangre y otros fluidos corporales.
  • La capa media filtra ciertos patógenos.
  • La capa interior absorbe la humedad y el sudor del aire que se exhala.

Sin embargo, los bordes de estas mascarillas no forman un sello hermético alrededor de la nariz o la boca. Por lo tanto, no pueden filtrar partículas pequeñas en el aire como las que se transmiten al toser o estornudar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda usar mascarillas quirúrgicas solo si:

  • tienes fiebre, tos u otros síntomas respiratorios
  • te sientes bien, pero cuidas a alguien con una enfermedad respiratoria; en este caso, usa una mascarilla cuando estés a 6 pies o menos de la persona enferma

Si bien una mascarilla quirúrgica ayuda a atrapar las gotas respiratorias más grandes, no puede protegerte de contraer el nuevo coronavirus, que se conoce como SARS-CoV-2. Esto se debe a que estas mascarillas:

  • no filtran partículas más pequeñas en el aire
  • no se ajustan perfectamente en tu cara, así que las partículas en el aire pueden filtrarse a través de los lados de la mascarilla

Algunos estudios no han demostrado la efectividad de las mascarillas quirúrgicas para prevenir la exposición a enfermedades infecciosas en entornos comunitarios o públicos.

En este momento, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) no recomiendan que el público en general use mascarillas quirúrgicas o respiradores N95 para protegerse de enfermedades respiratorias como COVID-19. Los proveedores de atención médica y los primeros intervinientes en emergencias necesitan estos equipos, y actualmente hay escasez de ellos.

Sin embargo, en el caso de COVID-19, los CDC sí recomiendan que el público en general use cubrebocas de tela para evitar la propagación de la enfermedad. Los CDC también proporcionan instrucciones sobre cómo hacer tus propios cubrebocas.

Si necesitas usar una mascarilla quirúrgica, sigue los siguientes pasos para hacerlo correctamente.

Pasos para ponerse una mascarilla

  1. Antes de ponerte la mascarilla, lávate las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, o frota bien tus manos con un desinfectante para manos a base de alcohol.
  2. Comprueba que la mascarilla no tenga defectos como desgarros o tiras rotas.
  3. Coloca el lado de color de la mascarilla hacia afuera.
  4. Si tiene cinta metálica, asegúrate de que quede en la parte superior de la mascarilla y colocada contra el puente de la nariz.
  5. Si la mascarilla tiene:
    • Tiras para orejas: toma la mascarilla por las dos tiras y coloca una tira sobre cada oreja.
    • Ligas: sostén la mascarilla por las cuerdas superiores. Ata las cuerdas superiores de forma segura cerca de la parte superior de tu cabeza. Ata las cuerdas inferiores de forma segura en un lazo cerca de la parte trasera del cuello.
    • Bandas elásticas dobles: tira de la banda superior sobre tu cabeza y colócala contra la parte superior de tu cabeza. Tira de la banda inferior sobre tu cabeza y colócala contra la parte trasera del cuello.
  6. Moldea la cinta metálica flexible superior a la forma de tu nariz pellizcándola y presionándola con los dedos.
  7. Coloca la parte inferior de la mascarilla sobre tu boca y mentón.
  8. Asegúrate de que la mascarilla quede perfectamente ajustada.
  9. No toques la mascarilla una vez te la hayas colocado.
  10. Si la mascarilla se ensucia o humedece, quítala y ponte una nueva.
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Una vez que la mascarilla está colocada de forma segura, hay ciertas precauciones a tener en cuenta para garantizar que no transfiera patógenos a la cara o las manos.

No hagas esto:

  • tocar la mascarilla una vez que esté asegurada en tu cara, ya que podría tener patógenos
  • dejar la mascarilla colgando de una oreja
  • ponerla alrededor del cuello
  • entrecruzar las ligas
  • reutilizar mascarillas de un solo uso
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Si necesitas tocar la mascarilla mientras la usas, primero lávate las manos. Asegúrate de lavarte las manos después o usa desinfectante para manos.

Es importante que te quites la mascarilla correctamente para asegurarte de no transferir gérmenes a las manos o la cara. También debes asegurarte de desechar la mascarilla de forma segura.

Pasos para quitarse la mascarilla

  1. Antes de quitarte la mascarilla, lávate bien las manos o usa desinfectante para manos.
  2. Evita tocar la mascarilla, ya que podría estar contaminada. Hazlo usando solamente las cintas, ligas o bandas.
  3. Retira con cuidado la mascarilla de tu cara después de haber:
    • soltado ambas tiras para orejas, o
    • desatado primero el lazo inferior, seguido del superior, o
    • quitado la banda inferior primero levantándola sobre tu cabeza, luego haz lo mismo con la banda superior
  4. Sosteniendo las cintas, ligas o bandas de la mascarilla, deséchala colocándola en un contenedor de basura cubierto.
  5. Después de quitarte la mascarilla, lávate bien las manos o usa desinfectante para manos.
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Los respiradores N95 se ajustan al tamaño y la forma de tu cara. Debido a que se ajustan perfectamente a tu cara, hay menos oportunidades para que las partículas en el aire se filtren alrededor de los lados de la mascarilla.

Estos respiradores también pueden filtrar pequeñas partículas en el aire de manera más efectiva.

La clave para que un N95 sea efectivo es que quede bien ajustado a tu cara. Los profesionales de la salud que brindan atención directa a pacientes tienen que hacer pruebas anualmente con un profesional calificado para asegurarse de que sus respiradores N95 les queden perfectamente ajustados.

Un respirador N95 bien ajustado generalmente filtra los patógenos en el aire mucho mejor que una mascarilla quirúrgica. Los respiradores que han sido cuidadosamente probados y certificados para llevar la designación N95 pueden bloquear hasta el 95% de las partículas diminutas (de 0.3 micrones). Pero también tienen sus limitaciones.

Sin embargo, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no recomienda que el público en general use respiradores N95 para protegerse de enfermedades respiratorias como COVID-19. Si se usan sin que queden perfectamente ajustados, no pueden filtrar pequeñas partículas en el aire que causan enfermedades.

Según la FDA, la mejor manera de prevenir una infección es evitar exponerse al virus. Su recomendación es practicar el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos.

Los resultados de una revisión sistemática y un metaanálisis de 2016 no encontraron diferencias significativas entre los respiradores N95 y las mascarillas quirúrgicas cuando trabajadores de la salud las utilizaron para prevenir la transmisión de infecciones respiratorias agudas en entornos clínicos.

Un ensayo clínico aleatorizado de 2019 publicado en la revista JAMA apoyó estos hallazgos.

Si tienes una enfermedad respiratoria, la mejor manera de minimizar la transmisión es evitar el contacto con otras personas. Lo mismo aplica si deseas evitar contraer un virus.

Para reducir el riesgo de transmitir el virus, o entrar en contacto con él, la OMS recomienda lo siguiente:

  • Practica una buena higiene de manos lavándote las manos frecuentemente con agua y jabón durante al menos 20 segundos cada vez.
  • Usa alcohol en gel que contenga al menos 60% de alcohol, si no tienes agua y jabón de manos.
  • Evita tocarte la cara, la boca y los ojos.
  • Mantente a una distancia segura de los demás. Los CDC recomiendan al menos 6 pies.
  • Evita los lugares públicos hasta que te hayas recuperado por completo.
  • Quédate en casa y descansa.

Las mascarillas quirúrgicas pueden proteger contra partículas más grandes presentes en el aire, mientras que los respiradores N95 brindan una mejor protección contra partículas más pequeñas.

Ponerse y quitarse estas mascarillas correctamente puede ayudar a protegerte a ti y a las personas que te rodean de transmitir o contraer agentes patógenos.

Si bien las mascarillas faciales pueden ayudar a reducir la propagación de algunos organismos que causan enfermedades, la evidencia sugiere que el uso de estas mascarillas no siempre te protege a ti o a otros de la exposición a ciertos patógenos.

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